Contra lo políticamente correcto en la literatura infantil

Recientemente hemos asistido (con la boca abierta) a una sorprendente noticia que titulaban así: "Vetada la caperucita roja por sexista".  En una biblioteca escolar de Cataluña, la asociación de madres y padres (AMPA) había retirado 200 titulos (¡200! el 30% de la biblioteca) por considerarlos "tóxicos".  La decisión se tomó después de que un grupo de madres leyera "con perspectiva de género" los casi 600 libros de la biblioteca. Ante el revuelo de la noticia se apresuraron a aclarar que a Caperucita no la habían retirado, aunque no había pasado el test según sus criterios. En esa rectificación también se les escapó que los niños son infantes sin capacidad crítica, de perspectiva histórica, analítica... 

Censurar libros destinados a los niños es una práctica tan vieja como la historia del libro y de la pedagogía. Todos conocemos historias de libros quemados, secuestrados, adaptados, incluidos en listas... Hasta aquí, nada extraño, pues los libros han circulado, han sido leídos y han confrontado pensamientos diferentes. 

Las justificaciones: motivos morales, sociales, ideológicos y pedagógicos. Muchas veces esta censura ha sido ejercida desde instituciones públicas tanto de regímenes totalitarios como democráticos. Recordemos la prohibición que sufrió la obra de Maurice Sendak, La cocina de noche, cuando se le reprochó que aparecía un niño desnudo. Claro que fue en los años sesenta del siglo pasado y en Estados Unidos. O la obra de Tomi Ungerer, quien tuvo vetado publicar en aquel país desde 1973. 

Más reciente, pero todavía en el siglo pasado fue la queja de unos lectores diciendo que en el best-seller ¿Dónde está Wally? ¡aparecía una mujer en topless!




Un poco de griterío fue suficiente para "vestirla":





En los últimos años (recordemos que estamos en el siglo XXI), hemos asistido perplejos a noticias como la que nos regaló en 2015 el alcalde de Venecia prohibiendo 49 libros que promulgaban mensajes homosexuales. Entre ellos estaba Pequeño azul pequeño amarillo de Leo Lionni donde, como todos sabemos, el color azul abraza tan fuerte al amarillo que hacen nacer el color verde. La intervención del cantante Elton John, quien tiene casa en esa ciudad, le hizo retroceder y dejar su lista a solamente dos títulos.

Recientemente, en París, la Municipalidad decidió dar la orden de retirar dos libros de las bibliotecas. Diccionario loco del cuerpo de Katy Couprie (libro premiadísimo) y BETA de Jens Harder. Sobre este último el comité de censura dijo: Tienen escenas que pueden impresionar a los niños o a sus padres y solicitamos que sean guardados bajo llave.  No sabemos qué fue más sorprendente: si la prohibición o que existiera ese comité de vigilancia de libros.





También en Francia se levantó una gran polémica en el 2014 cuando un político ultraconservador denunció el libro Tous au poil! (Todos desnudos) porque acusaba a este libro, incluido en una lista de libros de primaria,  de promover la decadencia. En el libro, un grupo de gente va a la playa y, animados por el primero que se desnuda, se desnudan todos y se bañan.



Para mí lo preocupante no es que un libro moleste a alguien sino que, finalmente, los editores cambiaran la portada:



Todo este control y esta vigilancia acaba repercutiendo, como es lógico, en los hacedores de libros: editores, escritores e ilustradores. La profesionalización del sector, la globalización, la internacionalización y las múltiples posibilidades de publicar libros en varios países y, por lo tanto, culturas, hace que en los últimos años se haya puesto mucho cuidado en lo que se publica. 

He preguntado a varios escritores e ilustradores y me cuentan que, muchas veces, los editores les dicen “esto, mejor no”, o les solicitan cambios de algún tipo (vestir a un niño, quitar una imagen o, sencillamente, recortar sin avisar algún elemento que no les gusta, como le pasó a una amiga traductora cuando la editorial simplemente quitó una referencia al aborto en su texto). También los autores andan con cautela: evitan palabras que no se puedan entender en otros países iberoamericanos o, ante el dilema de ilustrar un libro y tener que elegir dibujar niños, debido a cuestiones lógicas como “dibujar un niño o una niña, gordo, flaco, rubio, moreno, alto, bajo, etc.”, optan directamente por dibujar animales. ¿o es que no nos hemos dado cuenta de que los libros para niños siguen llenos de animales en lugar de representar a la infancia?


La ambigüedad, necesaria en la literatura, empieza a diluirse: en muchos casos a los textos les faltan capas que permitan diferentes interpretaciones, nos faltan temas comprometidos con la política, los derechos humanos, la historia reciente, el cuerpo humano, la sexualidad. Por supuesto, el humor es uno de los grandes ausentes. Como todos sabemos el humor se basa en la parodia, en ridiculizar, en burlarse de los demás. Y nadie quiere que le acusen de ofender a los demás.

Me gustaría volver a los años ochenta. En una universidad de Estados Unidos se comienza a usar el término “políticamente correcto”. Es un movimiento de estudiantes que quieren cambiar el lenguaje para evitar las ofensas. En lugar de decir “negrata” hay que decir “persona de color” o “afroamericano”, los “viejos” son “personas mayores”, no se puede decir “discapacitados” sino “gente especial” y así una larga lista que busca suavizar, mediante la palabra, calificativos considerados como despectivos. 



En 1990, durante el auge de este movimiento, un cómico, James Finn Garner, publicó un libro con sus sketches donde aplicaba esta norma a los cuentos tradicionales. Su libro se tituló Cuentos infantiles políticamente correctos, seguramente lo recuerdan porque fue un gran éxito. El de Caperucita Roja comienza así:

Erase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad.

Ha llovido mucho desde entonces, pero hoy en día, este cuento podría perfectamente estar impreso e ilustrado y no se consideraría en absoluto cómico. Lo “políticamente correcto” ha llegado para quedarse. La literatura, y los libros para niños, se empiezan a leer con esa lupa de amplio alcance. Blancanieves es considerada inmoral por vivir con siete enanitos y, desde luego, odiamos a todas las princesas -excepto las que se tiran pedos- por perpetuar modelos machistas. Cualquiera puede dar su opinión y decidir que el libro no le gusta porque atenta contra su minoría, sea esta la de las madres solteras, las de los veganos (que llegan a decir que Vamos a cazar un oso no es apropiado para niños), o las de feministas que directamente censuran un libro si una mujer aparece en la cocina o se insinúa que es una “esposa”. 

Cosas que pasan en la sociedad se trasladan a los libros para niños. Estoy pensado en la noticia de 650 panaderos de toda España que solicitaron a la RAE quitar el refrán “pan con pan, comida de tontos” para tratar de poner en valor su profesión. Para su campaña, consiguieron 4000 firmas que entregaron personalmente. Hoy en día, todo es susceptible de ofender. Cada día, en la prensa, se suceden las noticias. Una mujer pide retirar una obra de Balthus del Metropolitan Museum por “perturbadora”. En este caso, el museo se negó, pero en Reino Unido, la Manchester Art Gallery retiró una obra del prerrafaelita William Waterhouse, Hilas y las ninfas para abrir un diálogo en torno al papel de la mujer en el arte. Incluso, se puede llegar a hacer caso a alguien que dice que no le gusta Matisse porque “se sale de las líneas al colorear”


Cada vez somos más y cada día crecen las minorías. No importa si eres aficionado a los gatos, si eres abogado, panadero o chino de segunda generación: tienes el derecho a ofenderte y denunciar. La dramaturga estadounidense Eve Ensler, conocida por su obra Los monólogos de la vagina representada miles de veces, vio cómo su obra se cancelaba en un colegio de mujeres por ser ofensiva contra las “mujeres sin vagina”.


En este escenario ¿cómo crear libros para niños? ¿Cómo escribir sin miedo a este control salvaje e imprevisible? ¿Qué hacer con esta policía del pensamiento? ¿Cómo no pensar que los creadores se aplican la autocensura, incluso de manera inconsciente? ¿Dónde queda la transgresión, la ambigüedad, lo simbólico, en un mundo que está leyendo todo de manera literal? Porque este es uno de los asuntos más delicados, a mi modo de ver: leer la literatura como si fuera una hoja de vida. Hablar de este tema con amigos ilustradores desencadena una cantidad de anécdotas. “a mí me hicieron quitar la copa de vino que bebía el papá mientras cocinaba”; “yo tuve que quitar la frase “quiero dormir en tu cama” que una niña le pedía a su papá; “a mí me hicieron vestir a un niño que estaba en calzoncillos”. 

Mientras estaba escribiendo estas líneas, una amiga me mandaba desde Alemania la traducción al alemán de un libro polaco. Un libro de una de las parejas más exitosas del momento, Alekxandra y Daniel Mizelinska, autores del Atlas del Mundo, ¿Qué será de ti? Paténtalo





portada polaca y alemana



En la edición alemana le habían puesto un sujetador a la sirena... 



(¡se les olvidó quitar a los "masturbadores"!)




... y habían cambiado el perfil de una mujer


La edición polaca...


y la "traducción" al alemán...




Si dos autores exitosos que podrían, sencillamente, decir no a esos cambios, se someten a ellos, ¿qué ocurre entonces con los que están empezando o necesitan publicar sus libros porque viven de ello? La industria y el mercado hacen inofensivos a los creadores. Ungerer y Roald Dahl, por ejemplo, serían impublicables hoy en día.

La corrección política se presenta como una forma de sumisión y lo vemos en los libros para niños: se publica muchísimo (el año pasado había más de 7000 solicitudes en el isbn para libros infantiles). De esta cantidad, ¿podemos decir que hay libros que incomoden? La verdad, muy poco. Y cuando eso pasa significa que no hay riesgo. Significa que los libros ya llegan muy editados (léase: censurados, pasados por el pasapuré de lo políticamente correcto). Para mí, es un paso atrás. 

Si en los 70 se buscaba romper tabúes y quitar censuras, hoy se está trabajando para crear nuevas censuras. Ante este confuso panorama no es de extrañar que nadie quiera arriesgarse. Cada parte de la creación tiene una especie de inquisidor que dice lo que no se puede hacer. Enjuiciadores, por lo general con poco talento y sobrados de buenas intenciones como las mamás del colegio catalán que ya solo aceptarán libros titulados El delantal de papá y otros cuyas "intenciones" estén clarísimas desde la primera mirada. La literatura para niños se somete a este afán puritano. En Alemania, un clásico como La pequeña bruja, de Otfried Preussler, que vende 50000 copias cada año, está siendo pasado por esta “lavadora mental” para quitar del texto a dos niños, uno disfrazado durante carnaval de esquimal y otro de negro. La editorial negocia duramente con los herederos que se defienden diciendo que el autor no era racista. Pero qué más da, hay algunos a los que les parece que sí.

No importa de dónde seas ni lo que hayas escrito, si pusiste la palabra “negro”, toda tu obra va a ser cuestionada. Los valores estéticos han pasado a un segundo plano o, más bien, han dejado de ser tomados en cuenta. Cada grupo, además, tiene una legión de “escritores” que van a sobar los cuentos libres de derechos de autor para reescribirlos según sus consignas. Lo que hacen entonces son panfletos pedagógicos con su ideología cuyo objetivo parece ser alejarnos del arte y la literatura, evitarnos a toda costa la experiencia estética.


El caso más reciente es una versión de El Principito, titulada La principesa. Los autores indican que, además de ser una traducción de género, se reescribe con una mujer protagonista que viaja a planetas donde los oficios son desempeñados indistintamente por hombres y mujeres, donde los animales reciben un trato más amable que en la obra original y la rosa se ha transformado en un clavel. La idea es que personas pertenecientes a grupos tradicionalmente discriminados puedan ver reflejada su realidad y, de paso, construir una visión del mundo más amplia e inclusiva que la que encontramos actualmente en nuestras sociedades. Este sí que sería un libro aprobado por los “lectores sensibles”, una nueva figura en las editoriales que detecta posibles ofensas a cualquier minoría y seguro que para las mamás bienpensantes. Pero ¿queremos que la literatura se convierta en esto? No ha hecho más que comenzar….




Los grandes perjudicados, a mi modo de ver, son la literatura y, desde luego, los lectores. Una palabra que yo asocio con arte, provocación, discurso estético, ruptura de tradiciones, ruptura de reglas, e imaginación y que está dejando de tener connotaciones estéticas. La escritura, la creación, es transgresora por naturaleza, tiene el gen de la exploración y la aventura. Una literatura “social” es la muerte de la invención. A la literatura le da igual ese mundo feliz de maridos que comparten las tareas domésticas. No es su inquietud. Y me gustaría terminar dándole la palabra. Si pudiéramos  traerla aquí, diría:
-Yo no estoy aquí para respetar






69 comentarios:

  1. Qué buen artículo. Produce vértigo, la verdad. Estamos perdiendo el Norte, o la "norta". ¡A saber!

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  2. Te amo, Ana. Es políticamente incorrecto decirlo así y por Internet...pero no me importa, este texto vale oro y te amo ppr haberlo escrito.

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  3. ¡Magnífica reflexión! Mi edad me hizo conocer lo que entonces llamábamos "Índice (de libros prohibidos)". Nunca pensé que vería otro. Estaba persuadida de que la humanidad había conseguido librarse de la censura. Es terrible, lo que estamos viendo.

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  4. Gràcies per posar nom a les coses d'una manera tant clara i directa.

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  5. Muchas gracias Ana por la magnífica reflexión. Dentro de tanta verdad, me quedo con una pregunta que para mi quintaesencia la cuestión: ¿Dónde queda la transgresión, la ambigüedad,lo simbólico? Y que cada cual trate de responderla. Creo que ya conté en otra ocasión que en una de mis propuestas literarias, cuando en medio de un conflicto entre los protagonistas, estos llegaban a insultarse, se me dijo que "insultarse no está bien y que los niños deben saberlo y aprenderlo" (sic). Como consecuencia este párrafo debía eliminarse. Imagino que la razón es porque en la vida cotidiana las niñas y los niños no se insultan nunca. La reflexión que se me ocurre es que lo políticamente correcto(que creo tiene algunos aspectos de interés)hurta parte de lo humano y cotidiano. Enfín, aunque resulte de perogrullo, por mucho que evitemos tratar con las criaturas de un asunto como la muerte, está por supuesto seguirá rondando a su alrededor: mascotas,compañer@s, amig@s, abuel@s y otr@s familiares...Busquemos entonces como ayudarles y que cada cual decida si la literatura puede ser una herramienta para ello. Como bien dices Ana, el objetivo de la literatura no es respetar.

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  6. O tempora,o mores... Aquellas y estas; me temo que no hay nada nuevo bajo el sol,salvo seguir intentando. Gracias por tu artículo, Ana.

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  7. Felicidades por el artículo, Ana. Es lamentable el rumbo que está tomando todo esto, lo que lleva a pensar que retrocedemos a pasos agigantados...

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  8. Completamente de acuerdo, Ana. Pero no es sólo eso, estas personas ignoran los mensajes ocultos que traen los cuentos clásicos, los simbolismos y sus secretos de iniciación y aprendizaje. Antes de arrojar nada a la hoguera, debería echar un vistazo a Bruno Betellheim o a Vladimir Propp. Quizás así no jugarían a lo políticamente correcto con tanto desenfado. Y si quieren seguir jugando, que lo escriban ellos, nadie se lo va a impedir.

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  9. Libertad ante todo, no censura. Si queremos más cuentos de coeducación poner puntos violetas, cómo estamos haciendo en muchas bibliotecas como Biblioteca Caudete. Pero no expurguemos a los cuentos clásicos. Bastante expurgo tenemos ya con el poco presupuesto que tenemos en bibliotecas para encima quitar a los clásicos. Hay que sumar, enseñar la diversidad, no restar

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  10. Un artículo necesario para reflexionar y cuestionar...lo que nos anda faltando...

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  11. Muy buen artículo, Ana. De verdad es aberrante y este autoritarismo es tan malsano como el del nazismo. O de laDictadura militar argentina que llegó a prohibir los libros de Horacio Quiroga porque se había suicidado, y eso, ya lo sabemos, no es occidental ni cristiano. ¿No se han atrevido a cambiar recientemente una ópera? ¿Tendrá algo que ver con el crecimiento de los movimientos políticos que pregonan el pensamiento único? Debemos decirles a esta gente que lo que leemos no se nos graba de un modo indeleble que ya no podemos cambiar. Creer eso es volver a creer en la tábula rasa. En ese caso deberíamos memoriozar el Cid, quitando previamente aquello del robledal de Corpes,por supuesto... En síntesis, adhiero a todo cuanto decís. Tu artículo me conmueve, Ana. Lo reenviaré.
    Carlos Silveyra

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  12. La moralina, por evidente, fomenta a menudo lo contrario de lo que pretende, subleva el sentido estético e incluso el criterio de una ética autónoma

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  13. Qué bien que estás ahí, Ana. Tu mirada crítica, ágil y fresca es imprescindible en cualquier debate que se precie... todo un alivio para los sufridos amantes de la LIJ.

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  14. Excelente analisis de que esta sucediendo, personalmente me da vertigo e indigancion este reveer los libros con la mentalidad de hoy, este politicamente correcto para mi es intolerancia a la enesima potencia, reescribir un libro como el Principito en forma de una nena, se ve que la autora no tenia muchas ideas y solo tuvo que cambiar el genero del personaje principal, tambien puso una zorra, una dinosauria, cambio el genero de todos los que se presentan en la historia, me parece una gran payasada hacer eso, estas personas que quieren reescribir los libros son intolerantes, mentes obtusas, estan volviendo al oscurantismo de la edad media epoca en que los libros daban miedo por el saber, las experiencias, los mundos, las palabras que conteinian por eso habia que sacarlos de circulacion o solo ser para una determinada elite no para todos? estas personas no pueden leer la historia, no tienen nocion de la evolucion de una sociedad y que las obras literarias todas son reflejo de esa misma sociedad-epoca y que no podemos leerlas para aplicarles los conceptos de hoy, que es imposible, adaptar todo a una determinada forma de ver el mundo no es respuesta para avanzar, para hacer evolucionar una sociedad, es intolerancia, y la intolerancia es el primer paso para mayores censuras que la historia del hombre ha vivido en el pasado remoto como no tan lejano, quieren convertir a las nuevas generaciones en repetidores de prejucios en seres intolerantes usando la bandera de no repetir conductas sexistas, no estan ellas siendo mas sexistas que los textos que quieren sacar de circulacion, lo politicamente correcto es otra manera de ser intolerante, de crear miedo, de no ver la diversidad, impide crear personas con mentes abiertas, que sepan respetar al otro, que diran de Picasso con sus obras y su vida personal respecto de la mujer, que diran de la Maja Desnuda de Goya, de como refleja Velazquez a las Meninas, que diran de Klimt, de tantas obras de arte con la mujer como centro de sus obras y el trato que tenian ellos sobre sus musas, NO se puede estar reescribiendo el mundo por la mirada a traves de una cabeza de alfiler, NO se puede, itentando ser politcamente correctas se estan avasallando los derechos de los ninos, a crear personas con criterio, poder discernir por supuesto acorde a sus edades, Caperucita Roja, Blanca Nieves, La Bella Durmiente son clasicos, Wally es una poesia a la soledad, ecologia, solidaridad entre todos a despertar del letargo de lo todo dado, que diran de Mujercitas, Hedi, o la pelicula de Novicia Rebelde,en fin censurar libros es el primer paso de la intolerancia y eso puede llevar a mundos muy obtusos peores que el actual donde todos hemos leido esos censurados. Buscamos un mundo solidario, de mentes abiertas, etico pero en vez de eso estamos presenciando una involucion que diria Simone de Beauvior de estas censuras en post del empoderamiento de la mujer

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  15. Muchas gracias por alzar la voz en un tema tan picajoso, y cada día más presente, como este. Creemos lectores con pensamiento crítico, con lecturas propias y múltiples, y vayamos más allá de la superficie de las letras.

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  16. Querida Ana, tus artículos siempre muy atinados. Yo entendí que esos libros (en particular el de la caperuza) no los retiraron, solo los reacomodaron del área de preescolar a primaria ¿qué tan cierto es esto? ¡Saludos!

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  17. Estimada Ana, excelente artículo. Obvimente lo que planteas es un cruce de cuestiones sumamente complejas. Reflexionando sobre ello imagino una suerte de cuadro de época en donde lo estético a sido relegado a lo político. Y esto a nivel global. Dejo a un lado la cuestión estética y pienso lo político-social. Allí vamos a encontrar una serie de postulados que se yuxtaponen en la actualidad.
    Para empezar hay parte de verdad en los reclamos de muchas minorías (que crecen vertiginosamente en número, en especificidad y sobre todo en poder). En general plantean que hasta hoy han sido siempre maltratadas, en cualquier ámbito de lo social (lo académico, lo laboral, lo religioso, etc... y porsupuesto lo estético artístico). Allí tenemos el caso de la visión feminista como un conjunto importante, la visión de género, la vision racial, etc. Luego de estos grandes grupos, cuya lucha es larga y continúa, comienzan a aparecer divisiones y subdivisiones de los mismos. Aparecen los grupos por el género y luego los subgrupos que atesoran una percepción mas específica de cada género. Y así...
    Para insistir con este plnteo de tono epocal, a lo largo de la hitoria, en la lucha por el poder, muchos de los grupos que ejercen el derecho de decirlo hoy, han sido ocultados por otros grupos que se han constituído en poder. Así, basicamente se ha constituído una sociead occidental cristiana, liberal y blanca. Entonces que pasa con los otros grupos?
    Hoy en día esos otros grupos han adquirido un poder de voz social mas fuerte. Su poder se basa en el veto al consumo. He ahí de donde surge el miedo de los editores e incluso de los autores a usar términos que puedan dañar o lesionar el interés de un grupo minoritario.
    Perdón por esta extensa disgresión, pero quería compartir contigo esta idea. La censura de hoy no es necesariamente la censura del siglo XX, la censura puritana que mencionas. Por supuesto que la hay, sin embargo la censura del siglo XXI pasa por el poder de veto que tenga una minoría que puede sentirse afectada. Es decir, antes la censura se apoyaba en la salvaguarda de un todo social mayoritario, hoy la censura se presenta para salvaguardar un todo parcial - valga el oxímoron- de grupos cada vez más minoritarios, pero con poder de veto al consumo.
    Todo esto cruza lo estético - y es inevitable que así sea - pero le resta en importancia.
    Para terminar te digo que lo que aquí escribo es la improvisación de un momento, motivada por tu incitante artículo.
    Saludos y éxitos

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  18. Muy necesario e interesante el artículo Ana, últimamente observamos que las historias de los cuentos son demasiado ñoñas o políticamente correctas. Echamos de menos la transgresión, la ambigüedad, lo simbólico...Gracias por esta magnífica reflexión.

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  19. Muy necesario e interesante el artículo Ana, últimamente observamos que las historias de los cuentos son demasiado ñoñas o políticamente correctas. Echamos de menos la transgresión, la ambigüedad, lo simbólico...Gracias por esta magnífica reflexión.

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  20. Mi consejo es ¡respondan! No se dejen amedrentar.
    Cuando les digan que a las nenas no les gustan los libros del espacio, cuando les digan que Matilda es un libro demasiado crudo, cuando en un libro donde dos mujeres se enamoran una mamá -me pasó dos veces- cambia el texto y dice "se hacen muy amigas".
    ¡Respondo! "SE ENAMORAN".
    Los libros tienen el sentido que sus autores le quisieron dar, es la experiencia de vida de una o más personas, no es algo que pertenezca al sentido común.
    Los niños no son propiedad privada de los adultos, ni sus orejas ni sus ojos.

    Si, por supuesto, que hay grupos históricamente silenciados en los libros y no representados. Pero eso es porque editar libros sigue siendo tarea de gente con dinero y , generalmente, sin mucha consciencia de clase. Pero eso no lo vamos a ganar censurando, sino abriendo espacios diversos de publicación y teniendo políticas públicas dirigidas a mantener editoriales y librerías.

    Me gusta mucho este tema!

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  21. Amparo Vázquez15 abr. 2019 20:46:00

    Querida Ana, qué alegría me has dado con este artículo porque para mí, eres la persona que tiene más claro el tema libros y sobre todo LIJ. Un fuerte abrazo y gracias por dejar las cosas tan claras.

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  22. Políticamente pertinente tu reflexión sobre el tema. Te felicito Ana. ¡Faltó mencionar el caso de Cocorí en Costa Rica, en 2014, cuando dos diputadas afrodescendientes solicitaron se retirara de las lecturas escolares, por racista! Estas posturas no son nada nuevo,como tu bien señalas, pero es necesario desmontarlas con la contundencia y el rigor con que lo has hecho.

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  23. Hola, a propósito de la idea de transgresión/exploración literaria: ¿incluiría esta libros que fomenten explícitamente ideologías como el fascismo o el nazismo? En el fondo, lo que quiero preguntar es: ¿cómo nos posicionaríamos frente a obras que evidentemente fomenten ideas en conflicto con los derechos humanos? ¿Están los derechos humanos en un lugar especial con respecto a las otras normas transgredibles desde lo literario?

    También, a propósito de la censura como problema estético y cultural: ¿son "censurar" y "no censurar" las únicas dos opciones en lo que a mediación se refiere? Si ven otras, ¿cuáles podrían ser maneras de mediar que, por evitar la censura, no terminen fomentando creencias, ideas, conductas que estén en conflicto con los derechos humanos?

    Por último: ¿Se trata la lectura solamente de recibir lo que ciertos mercados editoriales nos ofrecen? ¿O podemos tener un rol más activo como comunidades lectoras?

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  24. Excelente, los creadores de literatura infantil y juvenil "no estamos aquí para respetar",

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  25. Excelente, artículo! Felicitaciones Ana, muy bien dicho!Nos están volviendo locos con esta doble moral!

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  26. Muy buen artículo. Quisiera saber si conoces ensayos o libros que sigan ahondando en este debate desde las diferentes posturas.
    Desde ya, muchas gracias.

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  27. Hola Ana,

    El artículo es muy bueno. Pero, soy del barrio donde pertenece la escuela de la noticia y conozco a varios padres que llevan a sus hijos a ese colegio. La noticia se ha sacado de contexto totalmente, NO se han censurado libros. Simplemente no están en la Biblioteca de preescolar, menores de 6 años (y aún nos saben leer simplemente miran los dibujos del libro), y están en la biblioteca de la etapa escolar normal a partir de 6 años. Han considerado que ciertos estereotipos no son adecuados para una edad tan temprana y se ha considerado que es mejor que conozcan esas historias a una edad más avanzada, que es cuando comienzan a leer y comprender lo que están leyendo. Si intentas buscar la noticia original, antes del revuelo, viene explicado que sólo han movido los libros a una etapa escolar superior.

    Saludos,

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  28. Gracias! Muy buen artículo y gracias por el humor

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  29. Hace ya bastantes años me quedé asombrada con los cuentos de mi sobrino (de 3 años) el lobo de Caperucita no moría, lass 7 cabritillas y el lobo teminaban sin que el lobo muriera...

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  30. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  31. Añadiendo otro enfoque, una cuentoterapeuta amante de los cuentos clásicos me explicó una vez que el significado que tienen las princesas por ej. Rapunzel, no es el de una mujer. Antiguamente lo femenino simbolizaba la pureza así que cuando el príncipe salvaba a la princesa se estaba salvando a sí mismo, matando a un dragón con 7 cabezas (7 pecados capitales. Igualmente Caperucita, Pulgarcito, Hansel y Gretel nos hablan de la iniciación de una nueva etapa. Del paso del niño a la madurez. Todos ellos dejan su hogar infantil y se enfrentan solos a distintos miedos hasta que los vencen y pueden volver.
    Las piedras blancas, la luna, simbolizan a la madre, que no está y está.
    Es similar al Viaje a Itaca de Ulises en el q vence distintos desafíos hasta que puede volver junto a su mujer.
    El Viaje del Héroe.
    Me parece al menos curioso como para no caer en el simplismo.

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    1. No porque exista una dimensión simbólica te aseguras de que un niño o una niña no vayan a asimilar ciertos estereotipos construidos a partir del nivel más literal de representación. Además, todo es susceptible de ser interpretado simbólicamente, pero eso no significa que vamos a descontextualizar los productos culturales en aras de una sola de sus dimensiones. El contexto de recepción es tanto o más importante que el de producción.

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  32. Estupendo artículo. Como esto siga así, nos vamos a cargar gran parte del arte y la literatura mundial. Adiós a la Odisea y a toda la literatura épica. Adiós a la novela romántica. Adiós a todo, porque los ejemplos pueden ser inabarcables.

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  33. Tom Sawyer saqueado para eliminar niger

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  34. Enhorabuena por tu artículo. Como autor de literatura infantil puedo asegurarte que todo lo que has dicho es cierto. "Mi tía Horrible" es uno de mis libros infantiles preferidos, y me hicieron cambiar el título por "El día que murió Superman". Ahora vuelvo a publicarlo con el título original.

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  35. Absolutamente genial. Y triste y aterradoramente verdad

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  36. Al fin un artículo con sentido común, lastimosamente,el menos común de los sentidos en estos tiempos hipócritas y gazmoños. Te pudiera citar mil ejemplos que me han pasado con libros que he escrito que me dicen son impublicables porqie tratan el racismo, la homosexualidad, la crueldad o el abuso de frente... como si esa “realidad” edulcorada que pretenden publicar no hiciera más daño, la literatura es e arma que desnuda nuestros más viles y más hermosos pensamientos, es la verdad o la mentira que se dice para mostrar nuestra esencia, como pldijo Picasso, somos capaces de los actos más horrendos y más hermosos, esa es la naturaleza humana, la imagen de un mundo con todo a la mitad me viene a la mente, donde, guardada en una gaveta, en el último dormitorio de la casa, un hombre tiene guardada y enmarcada la fotografia de la
    otra mitad del mundo...

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  37. Muchas gracias por los comentarios, en estos momentos parece que hay un problema con blogger que no me permite responderos uno a uno. Gracias de corazón. Quisiera responder al "desconocido/a" que vive en el barrio del colegio. Lamentablemente no todos podemos vivir allí para saber lo que está pasando y por eso nos informamos en la prensa donde hemos visto un discurso que habla de "libros tóxicos" y de leer con perspectiva de género. Dos cuestiones muy preocupantes cuando hablamos de literatura infantil. Personalmente me gustaría conocer con más detalle cómo han sido las discusiones, y qué libros son los que se han retirado. Un saludo cariñoso

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  38. Querida Ana:
    Soy uno de los miembros del seminario de literatura infantil y juvenil de Guadalajara. Esta mañana, en cuanto ha leído tu artículo una de las compañeras del grupo, nos lo ha pasado. Todos hemos coincidido: magnífico, enhorabuena.
    Lo mismo que tú pensé yo cuando escuché la noticia: "está gente está desvariando".
    Está claro que nuestra sociedad necesita un revulsivo cada cierto tiempo para entrar en razón y parece que ya nos va tocando. Algo "gordo" tiene que ocurrir para remover nuestras conciencias y volver a la cordura. ¿Desde cuándo la literatura, la de verdad, ha sido políticamente correcta? El mayor valor de la literatura es el de ser testigo de su tiempo, cuestionadora de principios, removedora de conciencias...
    ¡Bienvenidas tus reflexiones y felicidades!

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  39. Gracias, Ana.
    Una cosa que me preocupa es que cuando alguien quiere expresar en un cuento ideas "progresistas", coge un clásico y lo adapta. Por lo que es imprescindible conocer el original para que ese tuneado tenga sentido ("Érase dos veces...", por ejemplo).Lo que me parece más acertado es que los autores y autoras con ese interés creen sus propias obras, como el fondo que nos deja Christine Nöstlinger.
    Gracias, otra vez y enhorabuena por tus artículos.

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    1. Gracias Pepe, ya sabes que Rodari tiene un maravilloso texto "a favor de las hadas" donde explica por qué le parecen estupendos esos cuentos de la tradición El, con sus ideas progres, se sirvió de esta tradición para contar desde otro lugar, el del humor, pero nunca aleccionando en ninguna dirección. Un saludo

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  40. Así lo entendí yo también. Y eso cambia el debate .Deconstruir, siempre necesario.

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  41. Muy interesante, directo y, aun así, comedido, casi aséptico. Creo que da un poco lo mismo si el cuento "movido de sección" es Caperucita o Zipi y Zape, o si los motivos son la corrección política, la desigualdad, o cualquier cosa: lo espeluznante es que exista un comité que decide qué es correcto y qué no lo es. Aquí no hay un dictador que censura a la sociedad, es la sociedad la que se censura. De asustar.

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  42. Maravilloso Ana, mil gracias.
    Un artículo exquisito para releer y reflexionar.

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  43. Excelente articulo. Menos mal que todavia queda cuerda cuerda
    que sabe discernir la tonteria de lo verdaderamente profundo
    Enhorabuena

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  44. Micaela Chirif20 abr. 2019 13:23:00

    Gracias, Ana! Un abrazo

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  45. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  46. Gracias, Ana por alentar la mirada crítica, que cuestiona el Arte desde lo "políticamente correcto".
    Saludos desde Neuquén, Patagonia Argentina.

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    1. Muchas gracias, deberíamos pensar más en estas cosas, y no solamente cuando hay una noticia en el periódico. Es pan de cada día...

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  47. Ijoles un texto deliciosamente crudo, con toda la fuerza literaria de un alto a tanta censura, como bien dices, Ana: «(...) La escritura, la creación, es transgresora por naturaleza, tiene el gen de la exploración y la aventura. Una literatura “social” es la muerte de la invención.» Gracias por esta fabulosa crítica a lo “políticamente correcto” y “adecuado”.

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  48. Julio Cármenes22 abr. 2019 20:10:00

    Muy buen artículo ,Ana , estoy harto de lo ´´políticamente correcto´´

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  49. Totalmente de acuerdo con tus argumentos! Yo me pregunto también por qué estos padres y profesores tan celosos de los contenidos de los libros infantiles no se fijan más en los programas de televisión y en un buen número de películas que se emiten en horario infantil, en los que la violencia, el sexismo, la falta de cualquier principio ético son moneda corriente. Son muchas horas de consumo diario, casi siempre en solitario, que sí pueden afectar la educación. Para no hablar de la publicidad...

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  50. Ana, tus palabras me abrazaron y me sentí tan bien.
    Viva la libre Literatura!
    Y juguemos en el bosque sintiendo que se acerca el Lobo!..

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  51. Hola Ana,
    Que buen artículo!
    A mi lo que me parece más asustados es que tradicionalmente los inquisidores representaban a la porción más conservadora de la sociedad, a los que se aferraban a los valores "tradicionales".
    Hoy en día cada grupo (como bien dices, se multiplican las minorías hipersensibles) la hace a su gusto y muchas veces con un barniz de modernidad cuestionadora. Los movimientos feministas o las comisiones de género, por ejemplo, son muy necesarios, defienden derechos importantísimos, y son causas que yo siempre he abrazado. Pero no todo lo que se tiñe de lila es moderno y progresista, aunque se pongan esa medalla.
    A mi no me parece mal que una comisión del AMPA haya tenido esa iniciativa, yo también soy madre y miembro de una AMPA y sé que, como madre a veces me cuesta leer según que cosas a mi hijo y como AMPA, muchas veces nos equivocamos, porque no somos especialistas, somos simplemente padres voluntarios que desde nuestra buena voluntad y nuestra intuición, colaboramos con la escuela para ofrecer servicios o actividades que esta no se podría permitir. A mi lo que me choca es que la institución escolar (en una escuela respetada, abierta, "progre") o las personas responsables de la biblioteca escolar se hayan quedado con los brazos cruzados ante la iniciativa. La buena voluntad muchas veces es peligrosa, principalmente cuando vienen de la mano del desconocimiento.
    Creo que no se trata la literatura infantil con la seriedad que se merece. Por supuesto que hay que seleccionar los libros que leen los niños, hay mucha basura suelta y cualquier biblioteca selecciona lo que le parece de mejor calidad para sus estantes. El problema es el criterio de selección, que debería contar con algo más que la intuición bienintecionada.
    Un abrazo!

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  52. Hola Madaek, pues a mí también me surgió la pregunta de qué paso con los responsables de la biblioteca, que seguramente han elegido con cariño esos libros. Hay dos escenarios: uno que la biblioteca, como en muchos coles, la lleven algunas madres del AMPA. Y el otro, que esté a favor de ese expurgo. No dudo que haya mucha gente que ha celebrado eso. Y si, como dices, hay que tener un criterio amplio y variado, lo que incluye incluso libros que no nos parecen tan buenos. Son los lectores los que irán eligiendo: los adultos no siempre leermos libros "buenos buenísimos". :-) Un saludo

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  53. ¡Buenísimo artículo. Muchas gracias! Volveré a visitar tu blog.
    Un abrazo,
    Vanesa Pérez-Sauquillo

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  54. Llegué a este blog por casualidad, buscando una referencia a un libro y encontré joya tras joya en cada artículo. Gracias por plasmar de forma tan clara y compartir mucho de lo que los nuevos padres necesitamos saber para ser más críticos y entender mejor a nuestros niños, más allá de lo que la mercadotecnia y mentes cerradas y sin imaginación dictan.

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  55. Mi hijo de 4 años recientemente ha mostrado gran interés por los libros de cuentos, muy posiblemente porque tanto mi padre como yo disfrutamos de la lectura y tenemos una biblioteca decente.

    Lo cierto es que no tenía libros de niños y le empecé a comprar. MI filtro es: no violencia, no magia, no ideas románticas ni sexualidad.

    Nos ha ido bastante bien. Tenemos por ejemplo: Búho en casa, La liebre y la tortuga y la colección completa de Toco y leo.

    Casi todos reúnen las características que mencionas: libros donde animales desarrollan sus vidas, no niños viviendo infancia. Excepto por la colección Toco y leo, que trabajan el factor sensorial con texturas de pieles animales, pero que incorpora a niños y niñas, vestidos como tales, fotografiándoles o dándoles agua.

    Yo creo que en algunos casos sí agradezco la censura, pero no porque me ofenda verlos en las librerías. Aquí entra mi decisión como consumidora de elegir o descartar lo que no quiero que forme parte de la crianza de los hijos. NO obstante, hay escuelas que utilizan textos obligatorios y me imagino que es en esos casos en los cuales se crea polémica. Nada que yo haya vivido y en mi experiencia en primaria y secundaria, mi padre nunca objetó ninguno pues la clase de sexualidad era muy científica. Ni se sentía la presión de la inclusión, la ideología de género, ni tampoco se ahondaba en el deseo sexual sino el funcionamiento del aparato reproductor. Esas clases me las dieron mis padres en casa, con seriedad, con cariño, en un lenguaje simple y bajo las estrictas normas morales de la fe cristiana. Que si más adelante los hijos o los padres no las acatan pues es otro tema y mucha tela que cortar.

    Por lo pronto no me hago líos. El pre kínder de mi nene ha pedido a los padres que enviemos el cuento de nuestra preferencia. Más adelante, no creo que tenga la postura de examinar detenidamente la biblioteca de la escuela de mi hijo, ni haré escándalo por el libro de texto obligatorio que decirdan usar: más bien me enfocaré en mostrar, sea lo que sea lo que enseñan en la escuela, que hay un punto de vista personal para cada cosa y también lo hay divino.

    Dependerá de mi hijo tomar sus propias decisiones. El ejemplo que le hemos dado, la guía paciente y la vigilancia amorosa de sus actividades no nos da el derecho como padres a invadir terreno en la crianza quee otros padres les dan a sus hijos en atención a sus valores y gustos.

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  56. interesantísimo artículo de opinión, todos contra la censura, no todos pensamos igual y de forma totalitaria y sectista en un mundo como vos dices; toma todo literal.

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