miércoles, 30 de noviembre de 2016

La literatura infantil en España ¿va bien? Balada triste de las cifras

El 22 de noviembre se celebraron en Madrid las VIII Jornadas Intersectoriales de Literatura Infantil y Juvenil. Con este nombre tan técnico, y organizado por el Consejo General del Libro, se acercaron a charlar diferentes profesionales que trabajan con libros para niños. Nos habían entregado previamente un documento con los números y las cifras. Aproveché para volver a leer el informe del Observatorio del libro y la lectura que se publicó en marzo del 2016, Los libros infantiles y juveniles en España 2014-2015, con el que refresqué algunos datos y pude poner todo en perspectiva. Como todo lo que tiene que ver con las estadísticas, hay que mirar con lupa y cuidado los números, pues cantidades que pueden parecer positivas en un primer momento, se revelan negativas cuando se cruzan todos los datos. Hace escasos meses,  Manuel Gil analizaba en su estupendo blog las últimas noticias sobre comercio interior y, una de sus conclusiones era que:  "Otro elemento de reflexión es la caída [de ventas] de la literatura infantil y juvenil un 5,9%. Hay quien atribuye la caída a la inexistencia de sagas que tiren del mercado, en mi caso lo atribuyo a la saturación del propio mercado. A esta área de la edición han entrado casi todas las editoriales y han colapsado el segmento. A un panal de rica miel... Lo que era un buen negocio para unos pocos ahora es un mal negocio para todos" 

Cualquiera que vaya habitualmente a una librería puede constatar esto: los libros infantiles no caben en las mesas y basta ir a por un libro que nos gustó hace un par de meses para darnos cuenta de que el libro ya no está porque llegó una novedad que ocupó su sitio. De igual manera los que tratamos de estar al día con las novedades nos vemos permanentemente abrumados (sobre esto voy a escribir en otro momento). He aquí los datos de libros publicados:


Aunque los datos están tomados del registro del isbn (solicitudes de isbn para publicar que incluye editoriales grandes, pequeñas y también de autor/editor), la cifra de 12.705 libros en un año nos da la cantidad de casi 35 libros infantiles y juveniles por día. ¡Por día!
Siguiendo con las matemáticas para dummies vamos a ver la tirada media en nuestro "subsector" como gustan de decir los analistas:


En estos 4.044 libros por título están incluidos, por supuesto, los best-sellers, y basta una conversación con cualquier editor para descubrir que en la literatura infantil, de media, las tiradas no superan los 2000 ejemplares, habiendo incluso casos de editores que hacen tiradas de 500 ejemplares que es lo que saben que van a colocar en el mercado. Pero volviendo a las matemáticas dummies: 12.705 libros x 4.044 ejemplares por título nos da la friolera de 51.379.020 libros circulando cada año. ¿Absorbe el mercado estos más de cincuenta millones de libros? En absoluto.
Según ese informe, estos son los ejemplares vendidos en millones de libros:



Lo que quiere decir que hay unos veinticinco millones de libros que no se han vendido. ¿Y qué pasa con esos libros?  Que, eufemísticamente pasan a las estadísticas de "libros vivos en catálogo": es decir, stock en el almacén. Y, como vemos en esta tabla, cada vez hay más libros guardados en depósitos. 



Otro de los aspectos que llamaron mi atención (y mucho) en esa reunión, fue lo que contó Miguel Ángel Sánchez, tesorero de la APIM (asociación Profesional de Ilustradores de Madrid). Los resultados completos pueden consultarse aquí. En nuestra visita a la librería habremos visto montones de libros ilustrados, preciosas ediciones con nombres que nos gustan mucho. Pero ¿qué pasa con los ilustradores en España? ¿Están beneficiándose de esta alegría editorial?
La media de los encuestados de la entrevista realizada en todo el país son ilustradores con más de 8 años de profesión. A pesar de esto, el 65% aseguraron que la ilustración no es la única fuente de sus ingresos y apenas un tercio puede vivir de su trabajo. Un 42,5% considera que el trabajo en 2015 ha ido peor que otros años: las causas son menos encargos y peores pagos. En ocasiones las editoriales no pagan adelantos por el trabajo. Volvemos a sacar la calculadora. Si de un libro se tiran 1000 ejemplares y se vende a 10€, en el mejor de los casos, el porcentaje de un ilustrador (que también haya escrito el libro) es un 10% es decir, le queda 1€ por libro vendido. 1000€ en total. Como facturación media, los ilustradores confiesan un salario anual de poco más de 13.000€.

Hay mucho para reflexionar con todos estos números. Ni soy analista ni lo pretendo, pero estas cuentas caseras nos dan mucho que pensar. Justo cuando termino de escribir estas líneas, me llegan dos correos de dos proyectos nuevos de editoriales para niños.  

14 comentarios:

  1. Pues los números hablan por sí solos. Parece que eso de la selección natural en el mundo del libro no funciona. ¿A quién se le corta la cabeza primero, a los editores, a los autores, a las Instituciones...? Difícil respuesta cuando todo está en marcha.

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    1. Creo que son muchos factores que han ido interviniendo en el tiempo... La verdad, me parece también difícil de responder :-(

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  2. Muy buen análisis Ana, ¡gracias!
    Creo que muchos de nosotros, siguiendo con la línea racional del artículo, tenemos claro a quien "cortar la cabeza" (o una mano o un pie o sólo dar un tirón de orejas) : a aquellos que no cumplen con las obligaciones mínimas de respeto al contrato firmado (muchas veces sólo de forma verbal...), desde el incumplimiento de pago hasta los de promoción de la obra contratada, desinformación de ediciones , ejemplares dedicados a "promoción", cambio de público que va a una actividad etc etc... Ya así se limpiaría el mercado de elementos que se dicen editores y promotores de la cultura del libro y que han encontrado un campo de negocio en la que los trabajadores (autores e ilustradores) tienen las manos muy atadas o, simplemente, ni se ven como tales. Entre nosotros bulle esa información pero rara vez llega a los organismos competentes -judiciales- por no auto-perjudicarnos creándonos una fama de conflictivos o de "llorones". Sólo pedimos lo que cualquier trabajador pide QUE SE RESPETEN LOS ACUERDOS ECONÓMICOS Y CONTRACTUALES a los que hemos llegado con esas empresas o entidades. Como he dicho éste podría ser el principio de esa selección natural a la que alude Imapla, quizás la siguiente vendría sóla...

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    1. Uf, ¡acuerdos verbales!!! Pero mi artículo va por otro lado aunque en la reunión también había un porcentaje altísimo (creo que era un 61%) que declaraban dificultades para cobrar sus trabajos en España. Todo un panorama, la verdad... Un beso y gracias por tu comentario.

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    2. Estoy contigo Rocío. Es una pena y una injusticia.
      Lo de los "acuerdos verbales" es otro cantar... Un escritor o ilustrador tiene que ser muy poco profesional para aceptar algo así, y si tú eres poco profesional lo que no puedes hacer es esperar que te traten como tal. Cuanto más profesionales seamos nosotros y más profesionales les exijamos que sean, más lo serán.

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  3. Gracias por el análisis, Ana. Es una verdadera pena, porque en España siempre hemos tenido libros muy buenos... Espero que no los perdamos, sea lo que sea lo que traiga el futuro.

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    1. Gracias Diana, yo creo que con menos libros publicados seguiría habiendo libros muy buenos. El tema es que cuando alcanzamos a recomendarlos ya han sido sepultados por otros nuevos...

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  4. Es una pena que esto ocurra pero ¿Hay alguna manera de pararlo?
    Has explicado muy bien lo que pasa, todo el mundo quiere la gallina de los huevos de oro, pero ya hemos visto lo que ocurre cuando todos se apuntan a sacarle provecho, que se corrompe, que se deteriora, que se satura el mercado y que los que más se curran la literatura (escritores e ilustradores) no pueden vivir de ello. Creo que esto es muy complicado de parar y se parece a lo que ocurre en cualquier otro sector. Has mencionado lo que escritores e ilustradores sacan por libro ¿Un 10%? ¿Pero qué es esto?Pero creo que no es el único sector en el que ocurre, pongo como ejemplo el de los agricultores y ganaderos, que se dan la paliza de sacar adelante cosechas y ganado, para luego ver que el kilo de manzanas está a 0'99¿Teniendo en cuenta los intermediarios de compra venta y las fruterías ¿Qué llega a sacar el agricultor de sus propias manzanas?. Si todos tienen derecho a sacar provecho de la LIJ (y muchas veces no les importa mucho la LIJ sino que lo que les importa es "La pela") Creo que forma parte de la condición humana ¡Somos tan codiciosos!¿Qué se puede hacer para que no ocurra más? ¿Cómo se puede hacer un comercio más justo en la literatura?

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  5. Hoy, no sé cómo he llegado a la página de www.libropatas.com que tenía en la sección del Mundo Editorial este artículo. Hace referencia a una campaña francesa para denunciar la precaria situación económica que viven la mayoría de escritores e ilustradores en Francia. http://www.libropatas.com/mundo-editorial/una-impactante-campana-denunciar-lo-poco-ganan-los-escritores/

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  6. Los escritores e ilustradores no deberían aceptar trabajar sin cobrar antes de publicar, y luego cobrar 1000 euros si se venden 1.000 libros. Si fuese así no se saturaría el mercado de libros. Yo pago 2.500 euros al escritor y 2.500 euros al ilustrador antes de que se publique el libro. Si vendo 1000 libros solo cubro la inversión en autores e imprenta. No valoro la posibilidad de ganar dinero vendiendo 1.000 libros. Los primeros 1.000 libros siempre han de ser para pagar el coste del libro no para sacar ganancias.

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  7. No faltan ni sobran libros, lo que hace falta son mejores "lecto buzos" dispuestos a encontrar los tesoros de la literatura en las más inimaginables profundidades.

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  8. Muchísimas gracias, Ana, por tu siempre lúcida mirada.

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  9. Hola.

    La literatura, ya sea adulta o infantil, sufre de una clara hipertrofia editorial. Las absurdas étiquetas sobre etiquetas, como "literatura infantil" "de 7 a 10 años" (¿Por qué no de 6 a 11?, o de 0 a 16?) empeoran las cosas.

    Se busca (y se recomienda) un "producto específico" y no una lectura. El negocio debería ser el medio, pero no el mensaje.

    Sin contar con la manía de las pésimas adaptaciones de libros para niños, que no respetan ni la obra original ni a los lectores, y hacen que el propio género infantil parezca (erróneamente) un subproducto.

    Si les interesa, recientemente publiqué en mi blog un artículo sobre literatura infantil y la crisis editorial y de contenidos que sufre hoy mismo:

    http://paraguascongoteras.blogspot.com.es/2016/12/el-dolor-de-peter-pan-ensayo-sobre.html

    Interesante blog este, lo desconocía. Me asomaré de vez en cuando.

    Saludos.

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