lunes, 9 de mayo de 2016

¡Pobre Frida Kahlo! Sobre la biografía como un (bello) género

Il. encontrada por la red...
Si Frida Kahlo levantara la cabeza y viera los libros escritos sobre ella para niños, seguramente soltaría una barbaridad por esa linda boca que tuvo. Es más, seguro que iría personalmente a casa de cada uno de los que han hecho los libros para decirles algo más contundente cara a cara. Y es que hay que ver cómo, pobre Frida Kahlo, su nombre se ha puesto de moda y ha llegado a las bibliotecas de los niños de cualquier manera. Cuando veo estos libros entiendo que un género tan hermoso como la biografía sea despreciado en nuestra cultura. Todo comenzó con un libro de los que voy a comentar que me puso colorada como un tomate. Me dio vergüenza ajena que una figura tan poderosa y contundente como la de Kahlo se trasformara en una vulgar caricatura. Entonces decidí leer con atención otros libros dedicados a esta singular mujer. Las biografías para niños, como dijo Marc Soriano en su monumental La literatura para niños y jóvenes (Colihue) "son necesariamente más simplificadas: las mejores de entre ellas son sin embargo las que tienen más matices y las que dan a los lectores la idea de una complejidad de factores sociales e inconscientes, sobre todo cuando se trata de un artista". Algo que no aparece para nada en los libros que voy a comentar (excepto en un par de ellos).
Marc Soriano sigue diciendo, a propósito de este género: "El niño tiene una tendencia natural a simplificar: de un lado los buenos, del otro, los malos. Una biografía rica puede ayudarlos a diversificar sus juicios y también a controlar mejor sus propios sentimientos".  Yo añadiría: hay editores que tienen una tendencia natural a simplificar. Y quiero contar por qué.


En primer lugar descarté todos los libros orientados a hacer actividades. En ese caso, da igual lo que se cuente: la obra sirve como excusa para poner a trabajar "creativamente" a los niños: pinta como ella, dibuja eso tú también, etc.  También descarté algunas biografías noveladas que se inspiran en algo de la vida del personaje para crear un mundo paralelo. En este caso, en la bella obra de María Baranda, Frida Kahlo (una historia posible) (Anaya) el narrador sabe todo y dirige la orquesta de figuras y elementos para inventarse una infancia (posible) en la vida de Kahlo. Todo muy bien escrito, con una prosa elegante, pero que mantiene una permante duda pues es difícil separar la verdad de la ficción.
Otro libro en esta línea es el de Vanna Cercenà, Frida Kahlo, con ilustraciones (por decir algo) de Marina Sagona (Laberinto). Libro que pertenece a la colección "Sirenas" que busca presentar modelos de mujeres "que han marcado etapas fundamentales de la historia" como lo son sin duda, Maria Callas, Marilyn Monroe o Mata Hari. En esta biografía novelada me llamó muchísimo la atención que a la escritora debió de impresionarle bastante la vida de su retratada. Combinaciones de palabras como "tempestad de dolor", "cosas secretísimas" "entusiasmos", "sufrimientos", "noches interminables" o "escalofriantes detalles" aparecen página tras página como si relatar una vida tuviera que estar acompañada de todos estos superlativos.  Otro libro novelado es A Frida le gusta su tierra de Silvia Sirkis (Editorial Arte a Babor, Buenos Aires), donde Frida aparece como una mujer doméstica cuya vida parece transcurrir únicamente en su casa con sus dolores. Ni una línea a sus actividades políticas, ni una línea a su compromiso con la izquierda y los desfavorecidos. Vestidos, decoración de la casa, y el folclor mexicano. El último de los descartados es Frida de la colección "Miranda" publicada por Edelvives, con ilustraciones de Thilopía. Una serie dirigida a niñas en la que una niña hace un resumen a su manera de la vida de Frida Kahlo. Un libro que se enfoca en las cosas de las niñas, en su mirada y en presentar a un personaje absolutamente despolitizado que incluso termina así: "lo que me encanta de la historia de Frida es que, gracias al accidente que tuvo, llegó a ser la gran artista que fue". Menos mal, menos mal que tuvo el accidente ¿no?

Después del descarte de estos libros, quedó un corpus interesante. Quizá la obra más relevante es la de Jonah Winter con ilustraciones de Ana Juan, Frida (Alfaguara, 2003 -lamentablemente descatalogada-), en la que un breve texto da cuenta de una vida variada, rica, emocionante y con muchos resquicios por los que se cuela el arte y la creatividad en la conformación de una personalidad como la de esta artista mexicana. Es muy interesante, en este libro, cómo un texto tan sencillo es capaz de ir directamente al corazón de la artista, cómo muestra que la imaginación es un escape para la realidad de la pintora, cómo con frases llenas de poesía ("pinta lo que ve con su corazón por encima de lo que ven sus ojos") nos dice más de la vida de la artista que largos párrafos. Las delicadas ilustraciones de Ana Juan no pretenden imitar o copiar, ni mucho menos recrear los cuadros de la artista, sino que reinventan una estética que va de la mano con la de la ilustradora. Para ser una obra para los más pequeños, es un modelo de cómo retratar una vida.










Otro libro que pasó la selección por los pelos es El mundo mágico de Frida Kahlo  de María J. Jordà (Océano Travesía). Y digo por los pelos, porque las numerosas actividades me hicieron pensar en descartarlo en un primer momento, pero creo que es interesante comentarlo porque la autora utiliza la primera persona. Y sí, la primera persona sería más para novela, sobre todo cuando la propia Frida nos dice desde la contraportada: "Hola, soy Frida Kahlo, la artista mexicana que pinta autorretratos. ¿Sabes que de joven quería ser médico? ¿Y que me casé dos veces con la misma persona? Lee este libro y descubrirás cómo me convertí en una gran pintora." Es arriesgado el uso de la primera persona en una biografía de este tipo: ¿cómo diablos se las va a apañar para contar su propia muerte? Claro, no puede. No la cuenta. Pero qué más da ¿no? El popurrí de cosas que aparecen aquí (biografía pero incompleta, libro sobre arte pero raro, libro de actividades) parece provenir de una idea simplificada de lo que los niños pueden entender sobre la vida humana y sobre el arte. O, quizás, simplemente, se busca un mercado comercial y escolar a la vez.  Por un lado me pregunto qué tiene de mágico el mundo de Frida para que se use en el título (no se explica dentro dónde está la "magia") y por otro lado tengo que confesar un poco de vergüenza al leer a la propia Frida comentando alegremente su propia obra. ¡Hasta ella misma se responde! Y, además, hay que decir que, en este libro, Frida Kahlo analiza mal su propia obra. Pero qué se puede esperar cuando alguien escribe en su nombre frases como ésta: "¡Por fin obtenía el reconocimiento de mi país!"


Frida Kahlo se ha convertido en un auténtico merchandising: lamentablemente, la falta de control sobre los productos derivados de su obra hace que una sencilla búsqueda en google nos dé una catastrófica serie de resultados que abundan en lugares comunes. Pero Frida Kahlo está de moda, y los libros para niños quieren también tener una parte de este rico pastel. Libros sobre mujeres, sobre arte, sobre personalidades inquietas... asusta ver la enorme parte comercial que la propia artista despreció en aras de una exquisita y sentida creatividad. Algo que no se refleja en todos aquellos que replican, una y otra vez, los lugares comunes y más estereotipados de su vida y obra.



Otro de los libros revisados acaba de salir en una editorial que se apunta a las colecciones sobre mujeres. La editorial Alba abre una serie titulada "Pequeña & Grande" y en la que, por supuesto, no puede faltar nuestra querida Frida. El libro está firmado por María Isabel Sánchez Vegara e ilustrado (otra vez lo digo por decir algo) por Gee Fang Eng.  Sin duda, no puede haber un reto mayor que ilustrar un libro sobre Frida Kahlo. Su mundo es tan potente y personal, tan rico y exótico, que es muy fácil tomar de aquí y de allá unas cuantas cosillas (las cejas, los monos, los collares, y sus trajes) para hacer un pastiche a todo color que nos da, como resultado, una obra "alegre" y hasta divertida, muy apta para las pequeñas mentes de los niños que verán como un modelo a seguir a estos grandes creadores.
Pero lo más interesante de este libro es que está escrito con rimas. Cada página, de las 28 que tiene, incluye dos frases rimadas del tipo: "La pequeña Frida nació en Coyoacán. / Bastaba verla para saber que era especial". ¡Ahí va esa! ¿Que por qué era especial? Que se lo pregunten a la autora o a la editora (porque seguro que hay una mujer detrás de esta serie).  Resulta maravilloso ver cómo todo se simplifica: "En un autobús se subió un dia y / ¡patapum pim pam! ¡Se acabó su antigua vida!".  Vuelvo a Marc Soriano y su idea de mostrar matices, y presentar la complejidad. ¿Dónde está? /en el más allá...


Pero hagamos un alto en todos estos libros que huelen un poco a oportunismo para hablar de uno interesante y rico, justamente, en matices. Frida Kahlo: los artistas en su mundo de Jill A. Laidlaw (Blume) expone de manera rica y variada (también ambiciosa) el mundo dentro y fuera de la pintora. Utiliza textos primarios (citas de ella, y muy bien seleccionadas, por cierto) con un discreto narrador que se toma el tiempo necesario para dar datos, información, hechos y momentos clave en la vida de la creadora. Mientras muchos libros donde se les pide a los niños que "miren" cuadros de Kahlo para contar los pinceles que tenía Diego Rivera en la mano, en este libro se invita a interpretar una obra llena de compleja simbología. También, por vez única en todos estos libros, el contexto histórico invita a poner en relación la obra con la vida, y así se habla de la Frida comunista, o de su gran compromiso en la lucha contra las injusticias. Mientras que la mayoría de los libros la pintan como una mujer ensimismada en su dolor y en su pintura, Jill A. Laidlaw esboza un potente retrato caleidoscópico apoyado en fotos, imágenes, testimonios y documentos, con los que es fácil llegar a la conclusión de que ninguna vida se puede imitar. Y mucho menos la de Frida Kahlo.  Puede que este libro sea así porque es uno de los únicos que se dirige a lectores a partir de 10 años. Quién sabe si hay vidas que no pueden entenderse antes de esta edad.


El otro libro ampliamente recomendable es la biografía en cómic del alemán Willi Blöß: Frida Kahlo. Viva México publicado por sdedicions. Es un libro de apariencia modesta, no tiene más de 24 páginas, pero la técnica del cómic y la pericia del ilustrador le permiten hacer un auténtico concentrado para mostrar una vida inquieta y llena de placer, además de los momentos de dolor. Porque Frida Kahlo fue una mujer llena de energía y entusiasmo por la vida, que supo contraponer una tragedia personal con un espíritu luchador y ambicioso.  Willi Blöß ya desde la primeras páginas habla de la implicación de Frida con los Cachuchas (algo que prácticamente nadie cita), un grupo de estudiantes anarquistas que marcaría su futuro político. Desde muy temprano también se muestra la bisexualidad de esta mujer, algunas de sus habituales mentiras, su manera de relacionarse con Diego, sus viajes, sus abortos, sus amantes. Su muerte llega después de la protesta contra el golpe militar en Guatemala, y su entierro es un caos que hubiera disfrutado cuando unos estudiantes colocan una bandera del partido comunista sobre su féretro. El final más impactante sobre esta mujer y que resumen bien su ironía y hasta humor, lo ofrece este libro: "Había pedido ser incinerada, para no tener que estar tumbada nunca más". Es curioso que dos de los únicos libros que recomiendo, están escritos por extranjeros. Tal vez fuera de nuestros países se trata con más respeto y consideración a este gran personaje. 


Pero quisiera retomar la idea de las vidas "ejemplares", como parece que está situada Frida Kahlo en los libros para niños (¿para niñas?), y comentar el último libro de esta entrada: Frida Kahlo, de Nadia Fink con caricaturas (perdón, ilustraciones) de Pitu. El libro pertenece a una colección de la editorial argentina Sudestada que se apunta igualmente a la oportunista moda de libros para niñas sobre mujeres, etc. La colección, de hecho, se llama Antiprincesas.
Lo que sorprende de este libro es cómo lleva de la mano a sus lectores. Con preguntas que la autora responde (¿por qué nos gusta tanto Frida y todo su arte colorido? / ¡Porque viene de una familia trabajadora!) o ritmos que impone ("Pero no nos adelantemos...). También por la cantidad de ausencias y de cosas no dichas: en un momento se habla de su novio Alejandro, pero ¡zas! este desaparece de repente (¿por qué mencionarlo entonces?) o la completa ausencia a su compromiso político y a una vida liberal proveniente de un contexto histórico muy complejo y difícil de resumir en un libro de 26 páginas -aunque otros lo consiguen con menos-. Si hay algo muy seductor en la vida de Frida Kahlo es, justamente, este compromiso, con su país, con una clase social por la que lucha, y con su propia obra, a contracorriente de las modas. La autora de este libro mezcla de una manera arbitraria (y ciertamente manipuladora) el "mundo de colores" con la vida llena de accidentes; su frustración maternal con un final heroico y un detenido recorrido por la vida amorosa (asuntos, me temo, más propios de las novelitas romáticas para princesas que de una auténtica biografía). Quisiera preguntar a las mamás que cuentan este libro a sus hijas con la ilusión de alejarlas de un modelo "princesa" ¿de veras quieren que sus hijas sean activistas políticas, comunistas, lesbianas, cornudas y que pongan los cuernos pero también, artistas y pensadoras? 
Las últimas páginas de este libro están dedicadas a calmar ansiedades: actividades para dibujar una mascota, autorretratos, juegos de palabras y, desde luego, "recrear" cuadros de la artista, como ha hecho Pitu en este libro donde no hay más que un cuadro auténtico mal reproducido y encima cortado en pedazos.




Por último, hablar un poquito de la parte gráfica. Eso sí que le dolería ver a Frida Kahlo, tan exigente con la estética. Tipografías cambiantes sin justificación, cursivas y negritas que no dan ningún orden, y una estética que no puede estar más alejada de la paleta de pintura de la artista.

La verdad, estaba pensando mientras releía estos libros y escribía estas líneas que necesitamos una buena biografía nuestra de Frida Kahlo, una que la respete y no la encorsete (¡ya bastantes corsés tuvo!), que muestre las aristas de una vida compleja en su singular contexto histórico, que explique en qué consiste ser transgresor según la época en la que vives, y que le devuelva su singularidad, su potencia, su creatividad y hasta la hagan decir: "¡pinches cabrones!". Para estereotipos, ya tenemos suficientes con las princesas de Disney.

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