miércoles, 10 de julio de 2013

Ilustratour 2013: Crónica de las jornadas

La verdad es que este año hacía calor en Valladolid (aquí está la prueba) y los que llegábamos a la sede del LAVA (Laboratorio de Artes Visuales de Valladolid) arrastrábamos un poco los pies. Pero duraba nada el cansancio al llegar a un amigable y luminoso espacio lleno de la buena energía de sus organizadores, el abundante público y los excelentes ponentes. Las jornadas de Ilustratour (5-7 de julio) han estado marcadas, por un lado, por la calidad de los ilustradores que han sido invitados: Kitty Crowther, Puño, Marc Boutavant, Chris Haughton, David Wiesner, Axel Scheffler y Oliver Jeffers. Y por otro lado, por las aportaciones de las empresas que han asistido para compartir sus criterios y estrategias, en especial Kate Wilson de Nosy Crow, David Schute de Magic Light Pictures y también los todo terreno de Ediciones Sin Pretensiones.  Si tuviera que hacer un resumen rápido diría que las jornadas han ofrecido una mezcla perfecta de ideas, retratos, estrategias comerciales, fantasía y realidad.



Una característica de los ilustradores extranjeros es el gran éxito que han tenido con algunas de sus creaciones: Mouk, de Boutavant, El Gruffalo de Scheffler o las obras emotivas de Jeffers. Algunos mostraban todavía su cariño hacia el personaje, a Boutavant no le importaba seguir dibujándole una y otra vez. A Scheffler por el contrario se le notó cansado de dibujar el grúffalo ("or mouse" como pedía en su firma) por milésima vez. En la charla incluso nos mostró al ratón sentado sobre el esqueleto del Gruffalo mientras chupaba el último huesito del festín ("a veces, me gustaría matar al Gruffalo"). Tal vez sea porque algunos personajes van creciendo con los años, como el simpático Mouk mientras otros se quedaron congelados en una imagen sin posibilidad de evolucionar. Fue una interesante lección. 

Casi todos hicieron un repaso a su infancia como catalizadora de su vocación: fue encantador ver los dibujos que hacían de pequeños (papás: guarden todos los dibujos de sus hijos, nunca se sabe), y comprender que su ars poética proviene de un espacio imaginario que comienza a cultivarse desde temprana edad: los disfraces de animales de Boutavant, el dibujo animado para Wiesner, o la obsesión desde pequeño por los mapas para Jeffers. Lo que todos indicaron, comenzando por Kitty Crowther, fue el gusto y la necesidad de contar historias. Es el germen de todo: no vale dibujar porque sí, hay que tener algo para contar y hacerlo desde tu mundo propio. Las ideas son el motor que acelera todo lo demás. La creatividad, la emoción, las pruebas, los errores, y el mucho trabajo se ponen al servicio de la idea.

También compartieron sus procesos de trabajo: bocetos, storyboard, color, pruebas y errores, inspiración. Algunos se documentan para llenar bien las páginas de referencias y otros prefieren visitar a los maestros, como Wiesner que en su magistral charla nos mostró fragmentos de películas, escenas y cuadros que le ayudaron a crear un todo. Quedó claro que ninguno se sienta en su mesa a esperar a la musa (ni siquiera trabajando) sino que buscan y alimentan sus ideas. Todos comentaron también que se dedican a ilustración comercial: bien para hacer cosas puntuales que les desligue de sus largos proyectos, bien para pagar las facturas.


Y hablando de facturas, fueron muy interesantes las intervenciones de Kate Wilson, de la editorial Nosy Crow. Ella fue editora en una grandísima editorial con 450 personas a su cargo (editora de El Gruffalo) y hace tres años fundó su nueva editorial con un pequeño equipo que tiene en cuenta todo lo aprendido de marketing en la anterior. Fue muy constructivo el planteamiento: no sólo hacen libros pensando en los niños, sino que buscan el one to one, la comunicación directa con sus lectores a través de Twitter, el blog, pinterest y YouTube y, atención, organizan un encuentro mensual con 20 mamás en sus oficinas para charlar sobre libros infantiles que están pensando publicar. En la editorial desarrollan también sus propias aplicaciones para hacer libros interactivos y desde luego, no están esperando que los autores llamen a su puerta: producen sus propios conceptos de libros, buscan creadores y les ayudan en su proceso de escritura. "Somos modernos pero también tradicionales, creemos en el poder de una historia y nos gusta ayudar a los niños a continuar siendo lectores".
Apabullante fue la intervención de David Schute contando cómo se hace la película de un éxito como El Gruffalo y se prepara el merchandising de un producto. No es banal que se presente esta parte comercial, es algo muy importante para el trabajo de un ilustrador, como pudimos comprobar en la firma de Chris Haughton donde, a los diez minutos y para horror de todos, habían volado los escasísimos libros que llevó la librería, quedándose todos sin ese momento mágico.

Todo un contraste, además, con la puesta en escena de Ediciones Sin Pretensiones, una editorial autogestionada por seis amantes de los libros que resultó muy simpática y animó a muchos ilustradores a la tarea de editarse ellos mismos. Pero, ay, las ventas, la promoción, prensa, encuentros con lectores, vender uno a uno... es una tarea compleja a la que la realidad de nuestros países no siempre ayuda.


Aunque no soy ilustradora, tomé muchas notas que me gustaría compartir, pues también me ayudan a entender mejor los libros que leo. Ojalá sirvan para otros:

No basta con dibujar para ser ilustrador
Hay que escuchar nuestras ideas
El resultado de un taller no es un proyecto
Hay que tener un mundo propio
Hay que alimentarlo (mucho)
Hay que mirar a los maestros
Los maestros están en el arte, el cine, la calle y otros colegas
El resultado tiene que ser único y espectacular (para nosotros mismos)
La autocrítica es una virtud
Hay que trabajar mucho
Hay que trabajar mucho
Hay que trabajar mucho

Las mesas de trabajo de editores estuvieron llenísimas, de editores en busca de un libro único y de ilustradores que creen en su trabajo. Espero que haya habido algún encuentro maravilloso.

(Por cierto, y hablando de historias: ¿qué pasa en Valladolid con el pan?: en menos de trescientos metros veíamos un cartel en un folio con : "Tenemos pan de Zamora", en un kiosko otro folio: "Vendemos pan de aquí", en una carnicería: "Hay pan de Simancas", etc. El próximo año indagaremos el tema más en serio)

Gracias y ¡hasta el año que viene!















3 comentarios:

  1. Como siempre gran crónica. Muchas gracias Ana.

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  2. Ana:

    Leyendo tu crónica, NO SABES LA ENVIDIA QUE ME HA DADO!!!!!!!!
    Qué tremenda oportunidad, que regalo poder estar escuchando una charla con LOS GRANDES!
    Me pregunto cuándo será que inventarán la máquina para teletransportase, porque sería genial poder aparecerse por esos lugares a voluntad!

    En fin... Como todavía no se puede, GRACIAS por contarnos lo que se habló, lo aprendido.
    Gran post.

    Un abrazo,
    Joanna

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  3. Fue maravilloso y también lo ha disco descubrir este blog. Enhorabuena, te añado a mis favoritos. Un saludo, Carmen

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