lunes, 20 de mayo de 2013

El "momento rosa" de la literatura infantil

Tengo una amiga que, durante una época, mencionaba de vez en cuando el "momento rosa". Interpretando con cuidado lo que quería decir, llegué a la conclusión de que siempre se refería a un momento de gran exaltación sentimental (en ocasiones, bastante cursi) y referido únicamente a sus propios sentimientos. Me viene ahora esta anécdota cuando miro despacio el panorama editorial producido para niños. Lo del color rosa, claro, se refiere a esa especie de asignación de este color al gusto de las niñas, y todos los derivados del mismo, que suele comenzar cuando las madres visten a sus bebés niñas con ese color y continúa con los trajes de princesas y demás adornos en los que este color está incluido.

Me dicen: "es que las niñas se sienten atraídas por ese color". Sobre este punto ya escribí en este blog la entrada: De eso (sexo) no se habla y continúo pensando que la formación cultural debería influir más que la tendencia biológica.  Pero ¿de que formación cultural estamos hablando? Nuestro "momento rosa" incluye algo más que un simple color pantone. Incluye toda una gama de exaltación sentimental como le gustaba a mi amiga, que refuerza, de forma disimulada y alentada por el mercado editorial, un patrón de consumo. Basta mirar culturas no atosigadas por el consumismo para detectar fácilmente que el rosa apenas aparece.

Los editores de libros para niños lo saben bien: el rosa vende más. Quién sabe si es porque los niños van a las librerías acompañados de sus madres, o porque el público más lector suelen ser niñas y el rosa es un anzuelo fácil. 
En este artículo (en inglés) la escritora Jacqueline Wilson se queja de la insistencia de los editores en poner rosa en las cubiertas de sus libros pues, según los de márketing, "vende más". No solo eso expulsa a los chicos de sus libros sino que la plaga de rosa que hay en estos momentos debe estar afectando incluso al cerebro reforzando estereotipos, además de "endulzar" los temas comprometidos sobre los que escribe. 

Pienso, por ejemplo, en la gran cantidad de cubiertas con ese color, incluso en libros que se presentan como anti-rosa:



¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?, de Raquel Díaz Reguera; o  Las princesas también se tiran pedos, de Ilan Brennan, o incluso en editoriales nuevas, como Lata de Sal que, a pesar de la juventud de sus editores, han elegido el rosa como buque insignia tanto en su editorial como en la mayoría de sus libros y que puede verse nada más abrir el enlace a su página web.  


También las grandes editoriales sucumben a este impulso comercial, estoy pensando en la colección El club de las princesas, de la editorial Anaya: ¿Hay alguien que no se quede horrorizado con esta cubierta del libro (y toda la colección): La princesa Charlotte y la rosa encantada? Es cierto, es cierto, en esa serie hay incluso princesas de color negro, lo que debe tranquilizar a todos aquellos amantes de lo multicultural...



A veces pienso que el esfuerzo que realizan maestros, educadores y padres para evitar caer en estereotipos resulta una batalla perdida en cuanto se entra en una librería general, en una tienda de juguetes para niños, o en un supermercado donde la consigna es: el rosa es suave, femenino y  dulce (y vende más). 


Y a tí, ¿qué te parece? ¿Abrimos un debate sobre el tema y nos cuentas tu "momento rosa"?

27 comentarios:

  1. Hola,
    Me continuo quedando con "Flora y el flamenco" y con los libros editados con cuidado y que utiliza el rosa de otra manera.
    ¿Estereótipos? A veces también es como lo enfocamos nosotros.
    Eso sí, como bien dices, entrar a una librería generalista o en la sección de "libros" de un centro comercial, puede asustar a cualquiera.
    Solo una última cosa, no le negaría el rosa a una niña o niño si ella/o quiere (y no se trata de consentirla/o, se trata de su elección).
    Eso sí, en literatura le enseñaría los rosas atrevidos y no los cursis.

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  2. Hola Adelaida, muchas gracias por tu comentario. Lo que está detrás de todo esto es cómo influimos culturalmente en los gustos de los niños (por lo general, estereotipados). ¿Les damos chuches para comer porque los niños quieren/es su elección? ¿Nos comportamos igual cuando se trata de cultura basura? ¿Por qué lo hacemos entonces con el rosa sabiendo lo que implica?
    Un saludo
    Ana

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  3. Hola Ana, gracias por compartir tu entrada. Creo que abre a una reflexiones super interesantes.
    A pensar en como aún estamos metidos en estereotipos machistas. Y en la enorme cantidad de libros que han salido sobre princesas que rompen los moldes (como si eso fuera un paso adelante).
    No son pasos adelante, las príncesas en la literatura y en la realidad deberían dejar paso a las mujeres normales que trabajan todos los días.

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  4. Completamente de acuerdo, Carola, me parece que muchos libros que pretenden "romper" con esto únicamente se aprovechan de un sector educativo que utiliza estos libros para "aleccionar" (aunque sea en otra dirección. ¡Gracias por tu comentario!

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  5. Hola, siendo una mujer lectora y madre que compra libros a su hija, cuando elijo un libro principalmente es el título el que me atrae, el autor, textura, editorial y a veces la contraportada. Algunos de mis libros son rosas y tienen buen contenido.
    La mercadotecnia hará lo imposible por vender y tomarán ventaja de las ideas asociadas al color rosa e irán marcando un estatus.
    Para mí, compro libros, fomento la lectura, nos sorprendemos con ellos y tal vez algunos sean rosas porque en este momento mi hija quiere soñar con príncipes y princesas.

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  6. A mí nunca me gustó el rosado de niña. No creo que un color por sí solo tenga que tener una carga negativa, pero sí los sentidos socioculturales que una civilización puede darle. No sabría decir si este rechazo venía de mis preferencias personales o de lo que, a pesar de mi corta edad, lograba entender que significaba esa tonalidad en mi entorno, todas cosas que despreciaba: cobardía, superficialidad, estupidez. A lo mejor yo misma me condicioné a la inversa, lo que tampoco me parece bien.

    Por eso, creo que no hay problema en sí con ocupar ese color en las ilustraciones para niños, sino en el sentido –consciente o involuntario- que yace tras la imagen, sobre todo si están reforzando estereotipos de mediocridad y sentimentalismo. ¿Pero cómo podría saberse eso? Creo que es la misma historia la que debiera encargarse de dejarlo en evidencia. Si, por ejemplo, el cuento de una princesa subversiva exuda tonos pasteles al inicio, para luego reemplazarlos por otros más oscuros o intensos, me parece que ahí habría un interesante juego cromático que resignificaría estéticamente el uso del rosado. La historia del flamenco que menciona Adelaida también me da la impresión de que va en esa línea (siempre me gustaron los flamencos, aunque fuesen rosados). Otra cosa sería que nos diéramos cuenta de que ese color no aporta absolutamente nada a la narración y que sólo parece estar ahí para volverse más “llamativo” para el público objetivo. Y eso, asumo, debiera ser una tarea en la que el mediador o quien sea que comparta lectura con el niño podría cooperar mucho.

    Ah, a mí no me molesta nada el tópico de la princesa rebelde, siempre que se desarrolle de manera inteligente y desafiante. No creo que una historia tenga que ser mejor o aun más realista por el solo hecho de presentar a un personaje femenino inserto en un mundo cotidiano. Igual que con el rosado, creo que no es el elemento en sí, sino cómo, por qué y para qué se usa el elemento lo que hace la diferencia.

    Saludos desde Chile

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  7. Buenísima la foto de la niña oriental inmersa en el mundo rosado. Refleja el concepto de la entrada a la perfección.
    El viernes, en una de las librerías porteñas más antiguas, escuché a una mamá rechazar de cuajo un libro sobre brujas porque estaba buscando alguna lectura para un varón. La librera, muy atinada, le planteó que era un personaje que atraía tanto a niñas como a niños. En fin, siglo XXI, anécdotas como esta seguro hay a montones porque todavía nos topamos con adultos que sostienen estas paleozoicas representaciones culturales que meten en corrales tanto a las nenas como a los nenes. Saludos, Mónika Klibanski

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  8. A veces nos creemos que hemos avanzado mucho, pero la realidad nos desmiente. Días atrás salía de un supermercado con una amiga y al lado de la caja estaban en venta los clásicos "Huevos Kinder". Notamos que habían ampliado la oferta y que el clásico HK envuelto en papel plata de color anaranjado y blanco estaba acompañado de otros dos empaques: uno rosado y uno celeste. Mi amiga me llamó la atención sobre eso y me dijo que le daba pena que HK hubiera caído en eso. Yo acoté que me mucho me temía que se habían limitado a hacer un estudio de mercado. No es sólo la oferta la que retrocede, sino también la demanda. En fin, penas kinder.

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  9. Estoy de acuerdo con Betzabé y con Alejandra, y por suerte hay algunas excepciones, pero como bien reflejan Mónika y Germán, hay un mundo de marketing y de influencia que marca mucho los gustos de los niños reforzando sus estereotipos. Lo vemos cada día en la prensa, con esos anuncios de mujeres en poses provocativas para vender un perfume o ropa, o niñas que dejan su infancia tempranamente seducidas por este mundo de glamour.

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  10. Hola Ana, acá te dejo un link que rompe con los estereotipos http://www.theclinic.cl/2013/05/17/fotografa-rompe-con-estereotipo-barbie-y-retrata-a-su-hija-con-iconos-de-verdad/

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  11. Carola, gracias por compartir ese link, es una maravilla de proyecto!

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  12. Ana, muy interesante esta nota y tu blog. También habría que ver lo que les provoca el rosa (en libros y juguetes) a los niños varones. A veces les repugna, porque está muy connotado, o les atrae y les da vergüenza expresarlo ya que es un color "de nenas". Pero seguramente no les pasa desapercibida esta "invasión". También pienso en la eterna Pantera Rosa, cuyo género no esta´definido. El uso del color rosa en ese caso no parece ser una decisión de mercado sino una elección estética relacionada con el disparate y el humor.

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  13. Nosotros en casa decimos que los colores no son de nadie... Me encanta el rosa. Pero me indigna ir a una gran librería y encontrar rosa y rosa, que si lo destapas "no huele" bien. Se publican cientos de libros bastante malos envueltos en colorines. Y estos de Anaya me parecen... ¡Qué pena! Quién les ha visto y quién les ve.

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  14. Tengo la impresión de que a veces ciertas propuestas que se presentan como contraculturales y antisexistas no hacen otra cosa que seguir el mismo modelo de aquello a lo que pretenden oponerse. Para seguir pensando aporto un artículo que publiqué hace un tiempo en la revista Barataria. El artículo se titula:
    "Viejas y nuevas formas de leer y escribir lo femenino en la LIJ", en Barataria vol VIII; nº 1 (2010)
    http://es.calameo.com/read/0000854945d99ad5da4ac
    Saludos, Mónika Klibanski

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  15. Seguramente muchas personas ya han visto esto, pero la añado a modo de "video ilustración" del tema. http://www.youtube.com/watch?v=EXzBuM2NCTA

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  16. Ay, Flor, dónde estará esa pantera rosa, ¡eso sí que era un rosa irreverente y divertido!. Mónika: tu artículo es excelente, gracias por compartirlo. Y el vído de MS es una joya (claro que esa niña debe de tener padres muy especiales, como el que le pregunta...)

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  17. M., a sus ocho años, es furibundamente contraria al rosa. Y creo que no porque se lo hallamos fomentado especialmente; es cierto que no le hemos fomentado lo contrario, pero tampoco hemos sido "anti". Y creo que esa furibundia suya responde, sobre todo, a que esas cubiertas suelen encajar con un interior igual de rosa. Ella lo tiene más claro que nadie y se pide piratas, detectives y aventuras sin diminutivitos. No sé si es una excepción total (en parte, sí lo es), pero bueno, valga para decir que hay esperanza, recordando que muchas veces los niños, las niñas en este caso, también tienen su criterio. Un abrazo

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  18. Ahh, Darabuc, ¡pero es que ustedes son papás muy especiales! (como la mayoría de los que leemos este blog). Por cierto, admiro tu tesón de blogero, ya me contarás cómo haces para tu enorme productividad...
    Un abrazo

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  19. Hola Ana,
    Veo que el debate ha continuado. Me parece genial.
    Pienso que puede influir pero no tiene porque. Es decir, cuando digo que depende como lo enfoquemos, me refiero a que si le regalamos algo rosa, dependerá de como se hagamos llegar al niño/a.
    Yo tengo claro, por ejemplo, que tipo de rosa regalaría en libros y no serían los rosa que dentro tienen más rosa, como dice Darabuc, pero que pueden influir en otros niños está claro, hay por todas partes...
    En una asignatura de Comunicación Audiovisual, la de ética, hablamos sobre lo que es normal o típico en la sociedad. Yo pienso, que la sociedad influye, pero sobretodo el entorno cercano.
    Sigo el debate más de cerca.
    Un saludo,
    Ade

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  20. No sé cómo de especiales, porque creo que hay muchos; pero un muchos que no deja de ser minoría. Como anécdota te diré que, en uno de los libros de los que hablabas, una decisión tan importante desde el punto de vista literario como la de los nombres propios (se dejan tal cual, se traducen, se adaptan eligiendo...) se dejó a criterio de Carrefour, porque este iba a ser el canal de venta principal. Y si de mayorías o minorías hablamos, la mayoría no pisa otras librerías; y esta, entre otros defectos (como la ausencia de muchísimas editoriales de más calidad) es ciertamente rosa/azul y con un refuerzo de tópicos casi brutal.

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  21. Yo me sumo a la guerra contra el rosa, porque para mí es el ejemplo más evidente de lo que comentaba Ana: el refuerzo brutal de los estereotipos. A la etapa de la princesita rosa le sigue la de la adolescente fashion victim y luego la mujer objeto sexual que nos asalta desde todas las vallas publicitarias y anuncios de la tele. En este asunto, creo que hemos dado muchos pasos atrás en los último veinte años, cosa que me indigna. Y me da la impresión que hemos dejado de luchar en contra, bien por agotamiento o por que no nos tomen por feministas amargadas. Pero creo que es necesario plantarse, mirar de nuevo las imágenes de niñas y mujeres que nos asaltan por todos lados, empezando por los libros infantiles, y reaccionar. El otro día vi con los niños la peli de Tadeo Jones y quedé indignada con la protagonista, Sara, que sale a buscar un tesoro inca como quien busca a Jacques: labios neumáticos, ojitos de animal asombrado, mini camiseta que apenas contiene pechos en 3D que se salen de la pantalla, pantalón mínimo con culito respingón y andares de barra americana. Qué triste y lamentable. Se va directamente a la basura el DVD. Me encantaría que llegaran unos antropólogos alienígenas y analizaran la imagen y el papel de la mujer en nuestro mundo. Tal vez con esa perspectiva fuésemos más conscientes de los graves efectos de todo esto. Yo, por lo pronto, como mujer y madre de una niña, tengo claro que hay que luchar contra el momento rosa y lo que este simboliza.
    Elena

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  22. Muy interesante tu artículo. Y la conclusión devastadora: tanto da lo que eduquemos en casa y en los demás espacios educativos, al final el marketing es el educador más potente, lo que prima son las ventas y no los valores. Luego, claro, la sociedad es como es y los adultos se vuelven como se vuelven.

    Un saludo

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  23. Hola Ana,
    tengo sentimientos encontrados con el tema. Mi mamá era de las que prohibía el rosado y me crié con un déficit de sana cursilería que he ido ganando palmo a palmo en la adultez.
    Pero claro, el rosa de mi infancia tiene poco y nada que ver con la avalancha actual, por lo que, a pesar de haber sido víctima de la privación de rosado, me da pelos ponerme a defenderlo en a actualidad...
    En fin. Te recomiendo este video notable de una niña que se queja contra los estereotipos de género que imponen las empresas para vender:

    http://www.lavozdigital.es/cadiz/20121207/mas-actualidad/sociedad/nina-cinco-anos-cree-201212071509.html

    Cariños,
    Ana

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  24. Hola soy Joana una maestra jubilada. Hace tiempo que veo la tendencia del rosa. Los libros en rosa no están dirigidos a niños si no a niñas. durante una época en España, de los años 80 a los 90, habíamos conseguido un gran paso adelante en el trato , incluso en el mercado editorial (con un paréntesis para los libros de texto en los cuales los ejemplos sexistas permanecían )y desde hace unos diez años parece que volvemos atrás como los cangrejos.
    Es un tema pendiente, el de la no diferencia de sexos, que creo que los buenos escritores de libros infantiles han de tener en cuenta.

    Un abrazo. Joana

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  25. Estoy de acuerdo con Ancaj, aunque creo que la educación sí que tiene que tener algún poder. Y en las casas, únicamente estar un poco alertas con estas tendencias del marketing. Yo no sé, como dice Joana si volvemos atrás (no recuerdo nada rosa de mi infancia y mis padres eran más bien clásicos), me parece que es una nueva tendencia. A propósito cito una cosa que me dijo un amigo que recitaba su abuela y me encantó: "El rosa mata a la más hermosa"

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  26. Ana,
    Muy interesante el debate. Lástima que por algún problema de la configuración de este blog no se puede acceder a los links (videos, artículos, etc.) que aportan quienes postean comentarios. Los enlaces no aparecen como hipervínculos, por lo tanto no se pueden pinchar, ni tampoco se pueden copipastear y abrir en otra ventana del navegador. Una pena que no se puedan compartir, puesto que pintan interesantes! ¿Se podrá corregir? M.

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  27. Hola M., gracias por tu aviso, ¡es verdad! En efecto hay un bloqueo para el cortar y pegar debido a unos incidentes que no fueron muy agradables con mi blog (reproducciones completas sin autorización, etc.). Voy a ver cómo se puede arreglar. Lamento las molestias porque sí son enlaces interesantes. Un saludo

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