Leer en voz alta, el mejor regalo


Il.tomada de:oetinger.de

Siempre recuerdo con mucha simpatía aquel profesor que describía Daniel Pennac en su libro Como una novela: llegaba a clase en su destartalada moto, vaciaba su petate y sacaba un libro que comenzaba a leer. Así una clase tras otra. De esta forma consiguió interesar a ese grupo de adolescentes rebeldes que jamás hubieran tomado por sí mismos uno de esos libros para leer. Sí, leer en voz alta. ¿Quién no recuerda haber tomado un libro ante un grupo de niños y ver cómo todos se apretujan y hasta se abrazan para dejarse llevar por una historia? No estamos hablando aquí del cuentacuentos que interpreta con mucha sabiduría un cuento, sino del sencillo acto de tomar un libro, ponerlo delante de los ojos y leer, de forma pausada, una historia. se le otorga un papel clave en la culturización de las clases obreras y en su concienciación de clase, clave para la independencia de Cuba. El nombre de Montecristo de los puros que fabrican viene directamente de la obra de Dumas, que escucharon con pasión durante mucho tiempo. 
Una práctica muy habitual en siglos pasados, incluso entre adultos.  Al lector de las tabaquerías cubanas, por ejemplo, estudiado en este brillante ensayo de Araceli Tinajero, El lector de tabaquería, historia de una tradición cubana
La lectura en voz alta, dicen los expertos, permite a los más jóvenes acceder a lecturas que por sí mismos no podrían leer pues se trata de textos más complejos y ricos en vocabulario. Al escuchar se aumenta la comprensión, permitiendo elaborar imágenes mentales de las escenas leíadas, y se facilita la relajación y la concentración. El que escucha recibe el ritmo del idioma, la riqueza del lenguaje, sus silencios. El que lee, poco a poco, aprende la práctica de entonar, de marcar los suspenses, de interpretar con sus palabras un texto.  Es un regalo mutuo: el que lee y el que escucha.
Leer en voz alta es una asignatura pendiente en nuestros países de habla hispana. Su ausencia lo demuestra la falta de audiolibros y el fracaso de sus intentos, mientras que en otros países como Alemania o Reino Unido y Estados Unidos ofrecen simultáneamente libros con sus correspondientes audiolibros. En Alemania se disfruta desde hace años del llamado Vorlese Tag, (el día de la lectura en voz alta) que se celebra en noviembre e invita a participar a famosos e importantes (participan desde periodistas hasta banqueros y políticos) a leer en voz alta ese día. Claro que es un país donde es normal encontrarse en la programación de muchas casas de cultura la lectura en voz alta, durante un invierno, de En busca del tiempo perdido de Proust, pero no hay que desanimarse sino copiar un modelo que funciona. En Reino Unido hay una iniciativa en colaboración con varios periódicos llamada The Reading Weekend donde se ofrece una estancia de un fin de semana sólo para leer y leer a los otros. Una casa con encanto, sin TV, con chimeneas, sofás y libros desperdigados por todas partes como si fueran bombones para picar en cualquier momento.
Quien ha recibido el regalo de una lectura en voz alta sabe lo que significa, y deberíamos ser más conscientes con los niños: leer en voz alta ayuda a crear lectores y crea vínculos sociales y afectivos difíciles de olvidar. El especialista en lectura José Antonio Millán recuerda en el artículo Compartir la lectura cómo empezó a leer a sus hijos y se sintió incapaz de dejarles de leer cuando se hicieron "mayores" y podían descifrar ellos mismos las letras. Es muy emotiva la parte donde él mismo cuenta cómo, cuando les leyó con 13 y 14 años La Metamorfosis de Kafka, se dió cuenta de sutilezas del texto que sólo percibió cuando las leyó en voz alta.
Si alguien desea indagar un poco más en este tema, recomiendo la lectura del libro El ambiente de la lectura de Aidan Chambers (México: Fondo de Cultura Económica, 2007) donde se dedica un capítulo entero a la importancia de la lectura en voz alta. 
Para terminar, me gustaría hablar de una iniciativa única en nuestro entorno hispano-hablante: Abuelas Cuentacuentos, promocionada por la Fundación Mempo Giardinelli, en Argentina. Desde hace años, un grupo valiente de abuelas llevan libros y sus historias a diferentes lugares tratando de establecer la intimidad que se da entre una abuela y su nieto. No sólo van a escuelas, sino que su labor se extiende a hospitales, campamentos y comedores infantiles, entre otros, y establecen auténticas relaciones afectivas con los niños a los que leen. El programa y las características pueden leerse en su propio blog, así como las entrañables muestras de afecto  que los niños devuelven al recibir estas historias sin esperar nada a cambio.  Un regalo como éste es lo que necesitan muchos niños, y también muchos adultos. ¿Qué tal si empezamos este año con el propósito de leerle en voz alta a alguien querido?

12 comentarios:

  1. Hace unos años, yo tenía una clase de lengua con chicos de 15 años que era casi imposible de inquieta. Y eso no era nada, los tenía los viernes en una séptima hora que terminaba a las 13 y 10. Decir que a las 12 y 45 ya tenían la mochila en la espalda y estaban listos para salir corriendo es poco. La cuestión es que no me quise resistir a perder 25 minutos de clase por semana y tomé por costumbre, en cuanto los veía calzarse la mochila, leer un cuento en voz alta. Al principio se sintieron fastidiados y cuchicheaban entre sí. Un día en medio de un cuento poilicial me di cuenta de que estaban absolutamente silenciosos. Otro día tocó el timbre y faltaban unas líneas de Calvino y nadie salió corriendo. Yo comenzaba con "Hoy nos toca un cuento gracioso" o "El de hoy es de amores infelices". Al poco tiempo, al salir, empezaron a acercarse al escritorio con sus pedidos: ¿Podés traer para la próximo uno que tenga un robo? ¿Uno de piratas? ¿Uno de amores felices? Leímos un cuento cada viernes: a veces los traían ellos y me los daban a primera hora diciéndome: "Me encantó este, ¿podríamos leerlo?." Fue un año feliz para todos.

    Cuando mi hijo cursó Literatura Española en el Colegio Nacional de Buenos Aires, tiró un día La Celestina sobre la mesa y dijo: "Esto no se entiende nada". Le propuse que la leyéramos juntos, haciendo los distintos personajes y fue maravilloso. Tanto que al mes siguiente leímos los dos tomacos del Quijote a razón de cuatro capítulos cada uno. Su profesor, que, por esas casualidades de la vida, también había sido el mío, nos hizo a ambos el mejor regalo de nuestras vidas: recuperar la lectura en voz alta. Y yo le quedaré agradecida para siempre.
    Un abrazo
    Julieta

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  2. Son muchos los recuerdos e ideas que vienen a mi mente con este escrito. Mil Gracias Ana Garralón.

    Empiezo diciendo que una lectura seleccionada por el grupo de lectores muchas veces no es la misma que fué preparada por el promotor de lectura con esmero, con cuidado en la sonoridad del lenguaje y capaz de generar imágenes mentales. Por esa razón siempre hay que estar preparado con varios libros para leer en voz alta.

    Para leer no es necesario definir qué se quiere. Recuerdo que leí La Metamorfosis" de Kafka a unos niños de 4 a 9 años y me decían que la literatura los torturaba, pero que no parara de leer en voz alta.

    También, en el caso de lectura individual, se puede empezar un libro en voz alta y luego el lector decide hacerlo en silencio. Sucede muchas veces al contrario. Que los lectores empiezan un libro y piden al bibliotecario o docente que lo continúe en voz alta para compartirlo con el grupo...y comentar lo escrito. Gente de todas las edades les gusta discutir y socializar la lectura.

    Puedo afirmar que la lectura en voz alta es un ejercicio de trabajo grupal, de comprensión colectiva del texto, de los guiños, las pausas, los silencios son importantes para contextualizar el texto. Y muchas veces no requiere ensayos para que resulte todo un éxito. Simplemente es necesario haber leído el libro y compartirlo con entusiasmo.

    Es recomendable evitar hacer de esta práctica creativa de la lectura una evaluación que ponga en evidencia las diferencias en el desempeño de los lectores, de manera que esto incida en su motivación y autoestima.
    Además, pienso que debería existir una ley que prohíba guardar los libros bajo llave, para que nadie los toque. Todos tenemos derecho a leer.

    Creo que es altamente recomendable compartir una lectura en voz alta en familia una vez a la semana o cada quince días, no importa si la hacen los padres o los hijos, se trata de abrir un espacio familiar a los libros, al diálogo, al disfrute de la literatura y sacar los libros que están guardados en las estanterías de una biblioteca.
    Además, creo que todos odian los 10 minutos diarios de lectura obligatoria para mejorar la competencia lectora.

    No puedo dejar de mencionar que he tenido grandes aciertos en fomentar la charla literaria (lectura en voz alta) con invidentes.

    Y para concluir este comentario: es todo un desafío hacer atrayente a la lectura en voz alta, como pasión compartida… ¿puede conquistar un lugar en nuestra vida diaria la lectura en voz alta? Como sociedad, ¿somos capaces de exigirla y de generarla?

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  3. Ciuando fui docente, tuve experiencias similares...¡Hallazgo total!(Y ahora lo hago como Abuela Cuentacuentos).

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  4. Excelente post! Es un tema que se está dejando muy de lado en los hogares, en las escuelas y en general en nuestra sociedad. Se ha perdido de vista la importancia de la lectura en voz alta y como consecuencia de una formación deficiente en este hábito, muchas veces los chicos no saben leer correctamente y por ende escribir, ni expresarse lo que a su vez les genera inseguridad para desenvolverse.

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  5. Ola,

    adorei o texto; sou fonoaudióloga no Brasil, e trabalho exatamente com leitura em voz alta; defendi minha tese de doutorado sobre o tema e tenho o maior interesse em tricar idéias ssobre o tema!
    abraços,
    Lucila

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  6. Primero, felicitaros por el blog. Excelente para los lectores de todas las edades.
    Por eso me gustaría dejar mi sugerencia para todos los lectores. Los amantes de la literatura ya tienen una cita obligatoria. Son los Cazadores de Historias. Así celebramos el 10º Aniversario de Booket pero el regalo es tuyo. ¿Te gustaría saber cómo participar y ganar muchos premios, packs semanales y todo un año de historias increíbles? Pásate por http://www.cazadoresdehistorias.com/

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  7. Qué reflexión más buena. Justo anoche estaba pensando en leerle libros a mi abuela que ya está mayor y no ve muy bien. Ya ves, la lectura en voz alta no tiene edad :)
    Genial la entrada, gracias.
    Un abrazo.

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  8. Soy abuela Cuenta cuentos de la Ciudad de Luján, una actividad hermosa y gratificante! No soy abuela todos pueden acercarse a los distintos grupos en todo el pais.
    Mercedes

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  9. Villar Arellano20 sept. 2011 9:55:00

    En nuestra biblioteca (Biblioteca Civican, de Caja Navarra en Pamplona) desarrollamos un programa de lectura en voz alta que se llama "De viva voz". Desde hace 8 años, todos los lunes, una persona adulta (que forma parte de un programa de voluntariado) lee cuentos en voz alta a los niños que acuden a la biblioteca (suelen ser niños pequeños, de 4-6 años). Desde la biblioteca, orientamos a los voluntarios en la selección de lecturas y ofrecemos sesiones formativas para perfeccionar la práctica y favorecer el conocimiento de obras de calidad. Es un programa muy gratificante para todos: para los niños que escuchan bonitas historias en voz alta (pasan un buen rato y descubren libros atractivos para llevarse a casa), para los adultos que comparten la emoción del momento y descubren la fascinación de comunicar un cuento (como acto de encuentro e intimidad, diferente al espectáculo del cuentacuentos) y para los bibliotecarios que conseguimos un clima cálido y acogedor en torno a los libros. Muchas veces, las actividades más sencillas son las que ofrecen más frutos.

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  10. Yo leo en voz alta desde pequeña. Me acostumbré y no puedo hacerlo de otra manera. Tanto es así que ha habido veces que los vecinos se han asustado por mis lecturas un tanto "dramáticas". Quizá por eso, por mi amor al arte, a la literatura, etc., me decanté por el mundo teatral como modo de ganarme la vida. Eso y que en mi familia hay mucho artisteo.... :)

    Os dejo un enlace que grabé hace poco de un cuento de Andrea Maturana. Espero que os guste y... a leer en voz alta!

    http://www.goear.com/listen/e85c894/desencuentrosandrea-maturanavoz-clarisa-leal-

    Un saludo

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  11. Recientemente estoy asistiendo a un taller de animación de narración de cuentos.
    Y me lleva a mis inicios.
    Cuando los contaba para mis hermanos chicos. A veces me dormía yo antes que ellos.
    Sé que he mantenido la chispa de saber mantener la atención, aunque sea algo extenso. ya que soy muy gestual.
    Me encanta el mundo del cuento, para todos y todas.
    L'Ós mandrós me ha abierto una ventana ajustada.
    Gracias por cuidar los detalles.
    Yo me inicié en cuentos por mi madre y leí antes de los 6 años.
    Estaré aquí, durmiendo o despierta, soñando y escuchando.

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  12. MUY INTERESANTE SU POST, Estoy de acuerdo ya que la lectura en voz alta ya que trae enormes beneficios, tanto para quien lee como para quien lo escucha; sobre todo para los niños leer en voz alta es especialmente significativo porque les anima a explorar los libros y a convertirse en lectores por su propio interés.

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